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Decir \”NO\” a la mayoría implica desafiar la corriente comúnmente aceptada de que pertenecer a la mayoría es un indicativo de éxito o sabiduría. En términos generales, muchos se enorgullecen de ser parte de \”LA MAYORÍA\”. Sin embargo, si analizamos la historia con entendimiento y aplicamos el sentido común, que no es tan común como se podría pensar, descubrimos que tanto en el ámbito religioso como en el secular, político y otros, han sido las \”mayorías\” las que han conducido a los pueblos hacia el abismo. La mayoría no siempre tiene la razón. En realidad, la mayoría puede estar equivocada. La mayoría puede ser influenciada por la propaganda, la emoción y la ignorancia. La mayoría puede ser manipulada por los políticos y los medios de comunicación. La mayoría puede ser intolerante y opresiva. La mayoría puede ser peligrosa para la libertad y la justicia. La mayoría puede ser una amenaza para los derechos humanos y la dignidad.
Tenemos como primer ejemplo el caso revelador de la elección de Adolfo Hitler en 1933, respaldado por la mayoría, una acción que desencadenó la muerte de al menos 52 millones de personas. Estos trágicos eventos nos llevan a reflexionar sobre la ceguera que puede surgir cuando las decisiones cruciales están influenciadas por la mayoría.
Incluso en contextos religiosos, como se relata en Éxodo 32, cuando Moisés subió al monte Sinaí para recibir los mandamientos de Dios, la mayoría del pueblo de Israel desvió su camino al persuadir a Aarón para que construyera un becerro de oro como objeto de adoración, en lugar de esperar a Moisés.
La narrativa bíblica también nos presenta la historia de la negación de Jesús en Mateo, capítulo 26, versos 69 al 75, donde la mayoría rechazó a Jesús y exigió su ejecución. Durante la noche de su arresto, la mayoría de los discípulos lo abandonó, y Pedro, uno de los líderes, negó conocer a Jesús tres veces, a pesar de sus afirmaciones anteriores de lealtad inquebrantable.
Sin lugar a dudas, la historia nos enseña que seguir ciegamente a la mayoría suele tener consecuencias devastadoras no solamente para la mayoría sino para todos. La reflexión crítica y la resistencia a las corrientes mayoritarias pueden ser esenciales para evitar repetir errores del pasado y construir un futuro más sabio y justo.
La elección de Barrabás sobre Jesús en Mateo, capítulo 27, versos 15 al 26 fué idea de la mayoría. Pilato, el gobernador romano, ofreció liberar a un prisionero como un gesto en la Pascua. La multitud pidió la liberación de Barabás, un criminal, en lugar de Jesús, el Rey del Universo y autor de la vida, quien fue condenado a ser crucificado por la mayoría.
La resistencia a los profetas que encontramos en Mateo, capítulo 23, versos 29 al 37 fué el producto de la decisión de la mayoría. Jesús reprendió a los líderes religiosos de su tiempo por su actitud hacia los profetas. A lo largo de la historia del Antiguo Testamento, la mayoría de los profetas fueron rechazados y perseguidos en lugar de ser escuchados y seguidos por la mayoría.
La rebelión de Coré, Datán y Abiram que encontramos en Números 16 fué porque la mayoría se rebeló contra el liderazgo de Moisés y Aarón, desafiando la autoridad establecida por Dios. La tierra se abrió y tragó a los rebeldes como castigo.
La decisión de Israel de tener un rey que encontramos en Primera de Samuel 8, aunque Dios era el gobernante de Israel, la mayoría del pueblo pidió un rey como las naciones vecinas. Aunque Samuel advirtió sobre las consecuencias, la mayoría insistió en tener un rey humano, lo que llevó a problemas y desafíos y eventualmente a la destrucción de Israel.
La resistencia a la enseñanza de Jesús en San Juan, capítulo 6 versos 60 al 66, más que todo cuando Jesús habló sobre la necesidad de comer su carne y beber su sangre como símbolo de fe resultó en que la mayoría de sus seguidores se sintieron desconcertados y lo abandonaron, la mayoría escogió desechar sus enseñanzas y dejaron de seguirle.
Estos son solo algunos ejemplos, y la Biblia y la historia están llenas de relatos donde la mayoría tomó decisiones equivocadas o se apartó de la voluntad de Dios. Cada uno de estos relatos sirve como una lección sobre la importancia de seguir la verdad y la voluntad de Dios, incluso cuando la mayoría se desvía.
En el mundo secular, la historia está, de igual manera, llena de ejemplos similares. La caza de brujas en Salem en 1680 resultó en el enjuiciamiento injusto de muchas personas en Salem, Massachusetts, un gran número de personas fueron acusadas injustamente de practicar brujería. La mayoría de la comunidad estuvo involucrada en el pánico y en las acusaciones sin base, lo que llevó a la ejecución de personas inocentes porque eso fué lo que la mayoría decidió.
A lo largo de la historia, el respaldo popular a regímenes autoritarios ha tenido consecuencias desastrosas, cobrando la vida de cientos de millones de personas que han sufrido las consecuencias de errores cometidos por la mayoría. En diversos momentos, la mayoría de la población ha respaldado gobiernos autoritarios o totalitarios que han desencadenado represión, violencia y violaciones sistemáticas de los derechos humanos en distintas partes del mundo.
En la actualidad, observamos un preocupante respaldo mayoritario a un régimen autoritario y represivo en El Salvador, que ha vulnerado de manera flagrante los derechos humanos de la población. Este gobierno ha encarcelado a miles de personas inocentes, ha socavado el estado de derecho y ha violado todas las garantías fundamentales de los derechos humanos en el país. Lamentablemente, la mayoría, una vez más, toma decisiones que van en contra del bienestar colectivo.
A lo largo de la historia, hemos sido testigos de numerosos ejemplos del surgimiento de regímenes fascistas en el mundo. Desde España, Alemania e Italia y Europa en general a todos los demás continentes del planeta. La ascendencia de estos regímenes ha dejado una huella de represión y sufrimiento. La historia nos advierte sobre los peligros de seguir ciegamente a la mayoría, especialmente cuando esta apoya regímenes que socavan los principios fundamentales de la libertad y la justicia. La necesidad de un pensamiento crítico y la defensa de los derechos humanos se vuelven imperativos en la construcción de un mundo más justo y libre de opresión.
El genocidio en Ruanda en 1994 es otro terrible ejemplo más. Durante el genocidio ruandés, una gran parte de la población hutu participó en la masacre de la minoría étnica tutsi. Este evento trágico fue el resultado de tensiones étnicas y políticas, y la mayoría participó en actos atroces.
El apoyo a políticas discriminatorias a lo largo de la historia ha tenido como resultado períodos, valga la redundancia, en los que la mayoría ha respaldado políticas discriminatorias basadas en la raza, género u otras características. Por ejemplo, el apartheid en Sudáfrica contó con el apoyo de muchos durante mucho tiempo.
Estos ejemplos ilustran cómo la historia secular también ha sido testigo de situaciones en las que la mayoría tomó decisiones equivocadas, participando en acciones injustas o apoyando políticas perjudiciales.
Es crucial reconocer que, al aprender de la historia, nos percatamos de que la \”mayoría\” frecuentemente ha tomado rumbos equivocados. Ser parte de la mayoría a menudo significa ser parte de aquellos que terminan en situaciones desfavorables é, inclusive, en el infierno. Este concepto resuena en las palabras del evangelio según San Mateo, capítulo 7, versos 13 al 14: \”Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.\”
La sabiduría contenida en estos versículos nos invita a reflexionar sobre la importancia de elegir sabiamente nuestro camino. Optar por la mayoría puede conducirnos por senderos amplios pero, según las escrituras, propensos a la perdición. Por otro lado, seguir la senda de la minoría, aunque más estrecha y desafiante, podría ser el camino hacia una vida más plena y significativa.
Por lo tanto, aboguemos por seguir a la minoría y resistir la tentación de adherirnos a la mayoría simplemente por conveniencia. Decir \”NO\” a la mayoría implica un acto de valentía y discernimiento, eligiendo la calidad sobre la cantidad en nuestras decisiones y acciones. Este enfoque puede resultar en una vida más alineada con nuestros valores y principios, incluso si significa nadar contra la corriente.



