El Auge del Extremismo en el mundo:  Llamaran a lo bueno malo y a lo malo bueno

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Un amigo cuyo nombre permanecerá en el anonimato me comentaba esta mañana: “En el mundo actual, estoy más que convencido de que a la mayoría de las personas les resulta difícil creer cómo tantas cosas están evolucionando tan mal en relación con las costumbres y reglas morales bajo las cuales la humanidad ha vivido durante milenios. En Estados Unidos, el tema del \”wokism\” está de moda, es una de las grandes amenazas que enfrentamos los que quisiéramos una sociedad conformada por personas de buena moral y principios. Los culpables son muchos degenerados que han adquirido poder económico y político. Y por supuesto los políticos como Joe Biden que permitió hasta celebraciones LGBTI en La Casa Blanca y declaró un día nacional para conmemorar a estos degenerados.”

A muchos, por supuesto, estas declaraciones podrían parecerles descabelladas e incluso ofensivas. En un mundo al revés, todo lo natural, lo bueno y lo correcto es visto como malo. La profecía se cumple: llamarán a lo bueno malo y a lo malo bueno.

La realidad es que en el mundo de hoy, políticos de ambos lados del espectro, tanto liberales de izquierda como extremistas de derecha, han jugado un papel significativo. Por un lado, celebran y visten hasta la misma Casa Blanca con los colores LGBTI; por el otro, buscan imponer un tal proyecto 2025 radical que da poder a personas con pensamientos nazis y racistas, como los del KKK y otros grupos de odio.

Ciertamente, vivimos en un mundo profundamente polarizado, con extremismos presentes en ambos lados. Por un lado, las políticas \”woke\” de los demócratas, y por otro, las políticas divisivas, racistas y radicales de los republicanos bajo Trump. Lo más preocupante es que estos dos espíritus demoníacos se han expandido globalmente, a veces de manera encubierta, como en El Salvador, y otras veces de manera abierta, como en Venezuela.

Desde una perspectiva humana, es difícil comprender todo esto. Sin embargo, cuando lo miramos desde la perspectiva de la profecía bíblica, encontramos sentido. La Biblia nos habla de los últimos tiempos, señalando que \”por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará\” (Mateo 24:12). También menciona que en esos días \”habrá hombres amadores de sí mismos… desobedientes a los padres, ingratos, impíos\” (2 Timoteo 3:2-4), describiendo un tiempo de desenfreno y pérdida de valores en la sociedad.

Esto nos recuerda que los tiempos que estamos viviendo están alineados con las señales proféticas de los últimos días. Por ello, las Escrituras nos exhortan a mantener nuestros ojos puestos en Jesús, el autor y consumador de nuestra fe (Hebreos 12:2). El mundo está destinado a hundirse, no por la voluntad divina, sino por su propia necedad y rechazo de la verdad. Tristemente, en los tiempos venideros, las cosas se pondrán peor antes de mejorar.

Jesús mismo nos advirtió que en los últimos días habría \”tribulación, y la gente desfallecerá por el temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra\” (Lucas 21:26). Por lo tanto, es crucial que nos mantengamos despiertos, vigilantes y firmes en nuestra fe, sabiendo que \”el que persevere hasta el fin, éste será salvo\” (Mateo 24:13). Además, debemos estar bien informados, discerniendo los tiempos y buscando la sabiduría divina para navegar por las dificultades que se avecinan. Así, podremos sobrevivir espiritualmente y mantener nuestra esperanza en Cristo, quien ha prometido que \”estas cosas deben suceder, pero aún no es el fin\” (Mateo 24:6).