|
Getting your Trinity Audio player ready...
|
Una realidad inevitable para cada ser humano es que una tumba en algún lugar nos espera. La Escritura nos recuerda que la muerte es una certeza para todos: \”Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio\” (Hebreos 9:27). No podemos escapar de este destino, pues como dice Eclesiastés 3:2, hay \”un tiempo para nacer, y un tiempo para morir\”. Lo único que no sabemos es cuándo ese día llegará, pero que vendrá, es seguro.
Cuando ese momento llegue, nos encontraremos ante el trono de juicio de Dios. 2 Corintios 5:10 dice: \”Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo.\” Y cuando estemos ante el Señor, no habrá excusas que podamos presentar. No podremos decir: \”Señor, no te busqué porque el trabajo me mantenía ocupado todos los días,\” o \”No asistí a la iglesia porque mi esposa no me lo permitía,\” o incluso \”No fui porque siempre estaba enfermo\”. Ninguna de estas justificaciones tendrá valor en el día del juicio, porque todos debemos dar cuenta a Dios por cada una de nuestras decisiones.
Jesús nos advierte del destino de aquellos que no estén preparados para ese día: \”Allí será el lloro y el crujir de dientes\” (Mateo 8:12). Esta frase, repetida en los Evangelios, describe el horror y el sufrimiento de aquellos que serán apartados de la presencia de Dios por no haberle buscado mientras vivían. Las excusas que hoy usamos para justificar nuestra falta de devoción no nos salvarán en ese día. Romanos 14:12 nos recuerda: \”De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí.\”
Por lo tanto, debemos reflexionar profundamente sobre cómo estamos viviendo nuestras vidas hoy. Lucas 12:20-21 nos habla de la parábola del rico insensato, a quien Dios le dijo: \”Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será?\” Así es con aquellos que acumulan tesoros en esta vida y descuidan su relación con Dios. Proverbios 27:1 también nos advierte: \”No te jactes del día de mañana; porque no sabes qué dará de sí el día.\”
La gran pregunta que todos debemos hacernos es esta: ¿Esa tumba que nos espera será la puerta hacia el reino de Dios o hacia el infierno? Jesús mismo nos lo advirtió en Mateo 7:13-14: \”Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.\” Nuestra eternidad depende de las decisiones que tomemos hoy. ¿Buscaremos a Dios con todo nuestro corazón, alma y mente? ¿O seguiremos postergando nuestra relación con Él, poniendo nuestras prioridades terrenales por encima de las celestiales?
El Salmo 90:12 nos da una clave importante: \”Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría.\” Contar nuestros días es reconocer lo efímera que es nuestra vida y lo crucial que es aprovechar el tiempo para buscar al Señor.
Finalmente, recordemos las palabras de Jesús en Juan 11:25-26: \”Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente.\” La única esperanza para evitar la condenación eterna es creer en Jesucristo y vivir una vida de obediencia a su Palabra. No sabemos cuándo vendrá nuestra última oportunidad, pero hoy es el día de la salvación. Como nos exhorta 2 Corintios 6:2: \”He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación.\”
Porque una tumba en algún lugar nos espera. ¿Estamos listos para lo que sigue después de ella?



