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En un momento en el que el mensaje cristiano debería ser claro frente a la injusticia, gran parte de la Iglesia en EE.UU. y en muchos otros países del mundo ha guardado silencio—o peor, ha sido cómplice—ante el ascenso de líderes que promueven el odio, el racismo y políticas crueles contra los migrantes, pobres y excluidos en general.
Jesús nos enseñó a amar al extranjero, sinónimo de indocumentdo, (Deuteronomio 10:19), a defender al vulnerable y a denunciar la hipocresía de los poderosos (Mateo 23:23). Sin embargo, muchos líderes religiosos han preferido alianzas políticas con figuras que propagan discursos de exclusión, justificando deportaciones masivas, la separación de familias y un nacionalismo que niega la dignidad humana.
¿Dónde está la voz profética de la Iglesia?
Mientras millones de migrantes—hermanos y hermanas en Cristo—son tratados como criminales, numerosas congregaciones han cerrado sus puertas al clamor por justicia, optando por un evangelio distorsionado que bendice el poder y no al pobre. Algunos incluso usan la Biblia fuera de contexto para validar políticas inhumanas, olvidando que “la fe sin obras está muerta” (Santiago 2:17).
El silencio de la Iglesia ante el racismo y la xenofobia no es neutral: es complicidad.
Cuando líderes cristianos legitiman a gobernantes que deshumanizan a los migrantes, traicionan el mensaje de Cristo, quien se identificó con los excluidos (Mateo 25:35-40). No se puede predicar amor y al mismo tiempo apoyar leyes que destruyen vidas.
Es hora de que la Iglesia recupere su voz.
Debemos exigir que los líderes en la iglesia:
✅ Denuncien el racismo y la injusticia con la misma firmeza con que predican la moralidad individual.
✅ Protejan al migrante como lo ordena la Biblia, no como lo dictan los intereses político-partidarios.
✅ Rechacen alianzas con opresores y prioricen el Evangelio de justicia y misericordia.
El mundo no necesita una Iglesia que se acomode al poder, sino una que siga los pasos de Jesús: valiente, solidaria y del lado de los olvidados.
#FeYJusticia #IglesiaYMigración #NoMásSilencio



