La Agenda Global vs. El Reino de Dios: ¿Estamos Preparados para la Persecución?

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En un mundo donde gobiernos e instituciones promueven cada vez más ideologías contrarias a los principios bíblicos, los cristianos enfrentamos una pregunta urgente: ¿Estamos dispuestos a permanecer fieles a Cristo, incluso si eso significa ser odiados, censurados o perseguidos? Las palabras de Jesús resuenan con claridad: “Seréis aborrecidos por todos por causa de Mi Nombre” (Mateo 10:22). Hoy, esa persecución no solo ocurre en naciones abiertamente hostiles al Evangelio, sino también en sociedades que, bajo una fachada de tolerancia, silencian la verdad y marginan a quienes se niegan a doblegarse ante sus agendas.

La Persecución Encubierta en la Era Moderna

Desde políticas migratorias inhumanas —como la separación de familias y la deportación de niños ciudadanos— hasta la criminalización de la fe (como arrestos por perfil racial o multas a negocios cristianos por defender sus convicciones), los más vulnerables son los primeros en sufrir. Pero la presión ahora se extiende a todos:

Censura y “Leyes de Discurso”: La Primera Enmienda en EE.UU. es atacada bajo el pretexto de “lucha contra el odio”, mientras se silencia y margina a pastores que denuncian la hipocresia del establecimiento politico y del falso evangelio. Los medios seculares que asumen la responsabilidad de informar la verdad están, de igual forma, siendo perseguidos, amenazados y demandados por el poder de turno.

Por otro lado, el Transhumanismo y la “Marca de la Bestia”, no son solamente un evento futuro, sino un sistema que se prepara. Desde el control digital de la identidad hasta la presión por adoptar ideologías anticristianas, el mundo exige lealtad absoluta a sus contravalores cuyos originales son malignos.

El Evangelio Nacionalista: Muchas iglesias, en lugar de proclamar el Reino de Dios, han vendido su voz al poder político, bendiciendo guerras, racismos, persecuciones en contra de los mas vulnerables entre nosotros y exclusiones sociales de todo tipo. Quienes se niegan son tachados de “radicales”.

La Trampa de la Conformidad

Pablo advierte: “No os conforméis a este siglo” (Romanos 12:2). Hoy, la presión no siempre viene con violencia abierta, sino con sutiles demandas de silencio:

“No hables de moralidad bíblica en público”. “Acepta estas leyes corruptas o pierde tu trabajo”. “Llama ‘bueno’ a lo que Dios llama pecado, o serás cancelado”.

Pero la historia muestra que los imperios que se opusieron a Dios terminaron en ruina (Babilonia, Roma). La pregunta no es “¿Podrán vencerlos?”, sino “¿Estaremos en pie cuando caigan por su pecado?”.

El Ejemplo de Daniel: Fidelidad sin Negociación

Cuando Nabucodonosor ordenó adorar su estatua, Sadrac, Mesac y Abednego respondieron: “Nuestro Dios puede librarnos… pero si no, sepas que no serviremos a tus dioses” (Daniel 3:16-18). Su valentía no dependía del resultado, sino de su lealtad a la verdad.

Hoy, como ellos, debemos:

Rechazar la idolatría (se llame “progreso”, “evangelio nacionalista”, “MAGA” o “seguridad”). Debemos defender al vulnerable (migrantes, pobres, niños no nacidos), aunque sea impopular. Debemos prepararnos espiritualmente, porque la persecución ya está aquí —y crecerá—.

¿Cuál es y cuál será nuestra respuesta a todo esto?

El Reino de Dios no avanza con poder político, sino con fidelidad en la adversidad. Si somos perseguidos, que sea “por causa de la justicia” (Mateo 5:10). Si somos censurados, que nuestra vida hable más fuerte. Y si el mundo nos odia, recordemos: “Vosotros sois la luz del mundo” (Mateo 5:14).

La pregunta no es si la tormenta vendrá, sino si nuestras raíces están fundadas en la Roca. ¿Estás listo? “El que persevere hasta el fin, éste será salvo” (Mateo 10:22).

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