¿Popularidad o Peligro? El Caso de Nayib Bukele y los Líderes que la Historia Condenó

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Por William Osmar Chamagua
31 de julio de 2025

Estados Unidos — Este pasado 26 de julio de este año en curso, el presidente Nayib Bukele generó controversia al afirmar en su cuenta de X (antes Twitter) que El Salvador está “creando la mente de Dios” mediante superinteligencia artificial, prometiendo incluso una “era sin muerte”. Estas declaraciones, que solamente puede ser comparada con la arrogancia de la Torre de Babel (Génesis 11:1-9) y la ambición de Lucifer (“Subiré al cielo; […] seré semejante al Altísimo” —Isaías 14:14), han encendido las alarmas en círculos religiosos y políticos.

El día de ayer yo publiqué un artículo en mi portal PastorChamagua.com, advirtiendo que este discurso sigue el patrón de la Segunda Bestia del Apocalipsis (Apocalipsis 13:11-15), que engaña a las multitudes con señales y promesas de poder divino. “La Biblia ya nos alertó sobre falsos mesías que buscan reemplazar a Dios”, escribía.

La Popularidad: Un Arma de Doble Filo

Frente a estas críticas, un lector llamado Rafael Martínez defendió a Bukele con el siguiente comentario: “Una inmensa mayoría del pueblo salvadoreño está con él”. Esto nos lleva a una pregunta incómoda: ¿Es la popularidad de una persona pública garantía de virtud?

A lo largo de la historia, figuras nefastas han logrado arrastrar multitudes con promesas de grandeza:

Barrabás, un criminal, fue elegido por la muchedumbre sobre Jesús de Nazaret (Mateo 27:21-23).

Nerón, emperador romano, fue idolatrado mientras quemaba cristianos como antorchas humanas.

Adolf Hitler llegó al poder en 1933 con apoyo masivo, solo para llevar al mundo a la Segunda Guerra Mundial.

Joseph Stalin, responsable de millones de muertes, fue venerado en la URSS como un “padre de la patria”.

Mao Tse-tung, cuyo régimen causó hambrunas masivas, sigue siendo un ícono en China.

En tiempos más recientes, Donald Trump, a pesar de múltiples acusaciones legales, logró regresar a la Casa Blanca en 2024 gracias a una base fanatizada y, vea usted, cómo le está yendo a Estados Unidos y, muy en particular, a los más desposeídos y vulnerables en el país.

Bukele: ¿Salvador o Demagogo?

Bukele, según dicen las empresas encuestadoras, cuenta con un 90% de aprobación, ha sido elogiado por su “guerra contra las pandillas”, pero también ha sido acusado de autoritarismo: cientos de muertos en sus cárceles, cierre de medios de comunicación, arrestos masivos, persecución y encarcelamiento de sus opositores políticos, sin debido proceso y una reforma inconstitucional que le permitió reelegirse indefinidamente.

Como bien lo señala nuestro artículo, “la popularidad no es sinónimo de bondad”. Los líderes más peligrosos suelen ser los más queridos… hasta que el costo de su ambición se hace evidente.

¿Estará El Salvador repitiendo los errores del pasado? La historia, y la Biblia, nos advierten: “Por sus frutos los conoceréis” (Mateo 7:16).

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