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Una de las señales de los últimos tiempos que el Señor Jesús dio a sus discípulos fue la advertencia de que, en los días finales, habría gran confusión, y que muchos correrían de un lugar a otro, como lo advirtió también el profeta Daniel. Lo extraordinario de esta advertencia es que la confusión de la que habló el Señor no sería solamente en el mundo, sino que también afectaría a la iglesia de los últimos tiempos, la cual estaría sumida en un ambiente de confusión generalizada.
Hoy en día, con la proliferación de doctrinas y con la cantidad de evangelios a los que la misma Palabra de Dios llama \”anatema\” en Gálatas 1, las personas ya no saben en qué creer. Existen iglesias para todos los gustos y colores: iglesias para heterosexuales y homosexuales, iglesias con agendas liberales y otras con agendas conservadoras; algunas políticamente militantes y otras que se desentienden completamente de la política. En este tiempo, cualquiera puede levantarse y arrastrar a muchos al precipicio, mientras que las personas, con \”comezón de oír\” (2 Timoteo capítulo 4 verso 3), no se dan cuenta de que están siendo guiadas por ciegos.
Realmente estamos viviendo tiempos de confusión como el mundo no ha visto antes. Las redes sociales, que son el motor de la era en la que vivimos, han profundizado aún más las teorías conspirativas y la confusión que proviene de todas partes. En este caos, nadie está realmente a salvo.
Es crucial recordar que esta confusión profetizada es una señal más de los tiempos del fin. Tal como Jesús advirtió en Mateo 24, habrá falsos cristos, falsos profetas y engaños tan sutiles que, si fuera posible, engañarían aún a los escogidos. En un mundo donde la verdad se relativiza, y donde cada grupo o individuo crea su propia versión del \”evangelio\”, el peligro para la iglesia es mayor que nunca.
Es imperativo, entonces, que los creyentes busquen discernimiento a través del Espíritu Santo y se mantengan firmes en la Palabra de Dios, sin ser arrastrados por vientos de doctrina ni modas teológicas (Efesios capítulo 4 verso 14). Este tiempo demanda que la iglesia sea sobria y vigilante, ya que el enemigo busca sembrar confusión y dividir al pueblo de Dios con doctrinas que parecen verdaderas pero que son, en realidad, distorsiones peligrosas.
Hoy, más que nunca, debemos recordar las palabras de Jesús en Juan capítulo 14 verso 6: \”Yo soy el camino, la verdad, y la vida\”. Solo a través de un apego constante a la verdad de Cristo podremos navegar en estos tiempos de confusión y oscuridad espiritual.
En el mundo de hoy, existen muchos tipos de iglesias:
Por un lado, encontramos la iglesia que predica exclusivamente sobre el amor de Dios, dejando de lado el llamado a la santidad, la justicia y el juicio venidero. Esta iglesia promete salud, riquezas y prosperidad en esta vida. Su mensaje es cómodo y aceptado por el mundo porque evita confrontar el pecado y las realidades espirituales difíciles. Como dice el apóstol Pablo en 2 Timoteo capítulo 4 versos 3 y 4: \”Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que, teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias; y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas.\”
La diferencia central entre la enseñanza y la práctica del evangelio en la iglesia primitiva y la iglesia de hoy radica en varios aspectos fundamentales, aunque muchos elementos de la iglesia primitiva siguen siendo una referencia para las iglesias modernas. A continuación se destacan algunas de esas diferencias clave:
- Enfoque en el Poder del Espíritu Santo:
Iglesia primitiva: El poder del Espíritu Santo era central en la vida de la iglesia. El libro de los Hechos describe cómo los apóstoles, llenos del Espíritu Santo, realizaban señales, prodigios y milagros. El derramamiento del Espíritu Santo en Pentecostés (Hechos 2) fue el fundamento del crecimiento de la iglesia, y todos los creyentes experimentaban la llenura y la manifestación de los dones espirituales.
Iglesia actual: En muchas denominaciones cristianas, aunque el Espíritu Santo sigue siendo parte de la teología, la experiencia de los dones espirituales y el énfasis en señales y prodigios ha disminuido. Algunas iglesias practican activamente los dones del Espíritu, pero otras se han vuelto más racionales o institucionalizadas, enfocándose más en estructuras y tradiciones que en experiencias directas con el poder de Dios.
- Mensaje Central de Arrepentimiento y Bautismo:
Iglesia primitiva: El mensaje central de la iglesia primitiva era el arrepentimiento, el bautismo en el nombre de Jesucristo y la recepción del Espíritu Santo (Hechos capítulo 2 verso 38). Pedro predicó con claridad que era necesario arrepentirse, ser bautizado para el perdón de pecados y recibir el don del Espíritu Santo.
Iglesia actual: Si bien el bautismo sigue siendo una práctica común, el mensaje de arrepentimiento y la experiencia transformadora del Espíritu Santo se ha diluido en algunas congregaciones. En algunos casos, el evangelio se ha suavizado, enfocado más en la autoayuda, el bienestar o la prosperidad, en lugar de un llamado profundo a la conversión, a una vida santa y la entrega total a Jesucristo.
- Simplicidad y Comunidad:
Iglesia primitiva: La iglesia primitiva vivía en una profunda comunidad. Compartían bienes, oraban juntos constantemente y vivían en un estado de unidad (Hechos capítulo 2 versos 42 al 47). La iglesia no era un edificio, sino una comunidad de creyentes que vivían su fe en comunión diaria, apoyándose mutuamente.
Iglesia actual: Hoy en día, muchas iglesias están estructuradas en torno a edificios, programas y eventos, y aunque el sentido de comunidad existe, no siempre es tan profundo o constante como en la iglesia primitiva. La vida de los creyentes suele estar más fragmentada y centrada en la asistencia dominical, en lugar de una inmersión diaria en la comunidad cristiana.
- Persecución y Compromiso Radical:
Iglesia primitiva: La iglesia del libro de los Hechos enfrentó una persecución intensa. Los creyentes estaban dispuestos a sufrir por el nombre de Jesucristo, y muchos de ellos lo hicieron. Su compromiso era radical y no condicionado por circunstancias.
Iglesia actual: En muchas partes del mundo, la iglesia disfruta de libertad religiosa, lo que ha disminuido la percepción de la necesidad de un compromiso radical. Sin embargo, en países donde la persecución es intensa, vemos que las iglesias se asemejan más a la iglesia primitiva en términos de compromiso y disposición a sufrir por Cristo.
- Evangelismo Apasionado y Desafiante:
Iglesia primitiva: El evangelismo era un mandato urgente para los primeros cristianos. Ellos predicaban el evangelio de forma audaz, desafiando abiertamente las estructuras sociales y religiosas de su tiempo (Hechos capítulo 4 versos 18 al 20). Pedro, Pablo y los demás apóstoles enfrentaban rechazo y persecución, pero no dejaban de predicar el arrepentimiento y la salvación en Cristo.
Iglesia actual: Hoy en día, aunque el evangelismo sigue siendo una prioridad, en algunas iglesias se ha vuelto más sutil o se enfoca en estrategias de atracción, en lugar de un mensaje desafiante y confrontador. El evangelio se presenta de forma más \”aceptable\” o \”culturalmente apropiada\”, y en muchos casos, la urgencia y el sacrificio por predicar a toda criatura se ha diluido.
En resumen, la iglesia primitiva vivía una vida de poder, comunidad y compromiso radical con la verdad del evangelio y la obra del Espíritu Santo. La iglesia actual, en algunas expresiones, ha perdido parte de esa intensidad, ya sea por el institucionalismo, el enfoque en tradiciones, o la búsqueda de una forma de vida más cómoda. Sin embargo, muchas iglesias en todo el mundo están volviendo a las raíces del libro de los Hechos, buscando renovar ese fuego, poder y compromiso inquebrantable que caracterizó a la iglesia por la cual Cristo murió.
Por otro lado, está la iglesia que predica el evangelio completo, el cual incluye el amor incondicional de Dios, pero también Su justicia y el juicio venidero. Esta iglesia no promete riquezas terrenales, sino salvación, esperanza, paz y gozo eterno. Predica un evangelio que llama al arrepentimiento y que es odiado y despreciado por el mundo, tal como lo fue Cristo mismo. Jesús advirtió: \”Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros\” (Juan capítulo 15 verso 18).
También encontramos la iglesia que nunca se pronuncia contra el pecado ni emite advertencias sobre el juicio de Dios. Esta iglesia teme ofender a sus oyentes, y su principal objetivo es no incomodar a nadie. Sin embargo, la iglesia verdadera sigue el ejemplo de los profetas, de los apóstoles y de Jesús mismo, quienes, sin miedo, alertaban sobre el juicio venidero y llamaban al arrepentimiento. Jesús mismo dijo en Mateo capítulo 4 verso 17: \”Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.\”
Existe la iglesia que prefiere no ofender a las personas o al mundo, pero también existe la iglesia que, al predicar la verdad, inevitablemente ofende a aquellos que viven en las tinieblas. La Escritura dice en Hebreos capítulo 4 verso 12: \”Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos, que penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.\” Predicar la verdad, por su naturaleza, confronta y expone el pecado, y eso es ofensivo para muchos.
Está además la iglesia que busca agradar a los hombres y la iglesia que busca agradar a Dios. El apóstol Pablo nos recuerda en Gálatas capítulo 1 verso 10: \”¿Busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo.\” La verdadera iglesia no teme ofender con la verdad si eso significa cumplir con su mandato de predicar el evangelio genuino.
La segunda iglesia es la que necesitamos y esa iglesia es la que encontramos en el libro de los Hechos de los Apóstoles. Para descubrirla, simplemente debemos leer los planos e instrucciones en el texto bíblico. Esta es la iglesia que el Señor Jesucristo fundó, la que Él desea, y la única que debe existir. Las Escrituras nos enseñan que esta iglesia está \”edificada sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo Jesucristo mismo la piedra angular\” (Efesios capítulo 2 verso 20). Los apóstoles se recomendaban mutuamente en sus palabras, siguiendo las enseñanzas de Cristo.
El libro de los Hechos de los Apóstoles nos muestra cómo nació la iglesia, cómo creció, y cómo conquistó el mundo conocido en los primeros tres siglos, antes de que fuera deformada por la intervención del emperador Constantino y el Imperio Romano. La iglesia primitiva, sin la influencia del poder político y las distorsiones doctrinales posteriores, es la iglesia pura que Cristo estableció.
En el libro de Hechos, leemos sobre lo que el ser humano necesita para ser salvo. Cuando los oyentes fueron confrontados por el mensaje de Pedro en el día de Pentecostés, ellos preguntaron: \”¿Qué haremos?\” Y Pedro respondió: \”Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo\”. (Hechos capítulo 2 verso 38). Así fue como los judíos recibieron el mensaje de salvación.
Más adelante, en Hechos capítulo 8, encontramos cómo Felipe predicó el mismo mensaje en Samaria, y los samaritanos también fueron bautizados en el nombre de Jesús. Y en Hechos capítulo 10, vemos cómo Pedro fue enviado por el Espíritu Santo a predicar a los gentiles en la casa de Cornelio, quien junto a su familia también fue bautizado, recibiendo el Espíritu Santo. Estos eventos confirman que el mensaje de salvación era para todos: judíos, samaritanos y gentiles, como había sido profetizado en las Escrituras.
Jesús dejó claras las características de su iglesia cuando dijo: \”Sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella\” (Mateo capítulo 16 verso 18). Esa roca es la revelación de Jesucristo como el Mesías, el Hijo del Dios viviente, y sobre esa verdad, se estableció la iglesia que sigue en pie a través de los siglos.La iglesia del libro de los Hechos fue fundada con poder, con señales y prodigios, con un mensaje claro de arrepentimiento, bautismo en el nombre de Jesucristo y la recepción del Espíritu Santo, tal como Jesús había mandado en Marcos capítulo 16 versos 15 al 16: \”Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.\” Esta es la iglesia que debemos seguir y mantener.



