Comprender que existe una realidad espiritual donde nuestras palabras son documentos legales. Reconocer que Satanás actúa como un fiscal (acusador) ante el Tribunal de Dios, utilizando nuestras propias declaraciones en nuestra contra, y aprender a usar el poder de la palabra para anular sus argumentos es un tema imperativo para cada uno de nosotros.
Esta es una palabra bíblica profunda diseñada para generar conciencia sobre el poder de las palabras y la realidad del ámbito espiritual como un tribunal legal. Vamos a revelar un “secreto” oculto en la dinámica entre el cielo y la tierra.
La premisa fundamental es que el mundo natural es una proyección del mundo espiritual. Todo lo que sucede aquí es “escrito” allá, y Dios, como Juez Supremo, rige bajo un orden legal.
En el mundo espiritual existe un tribunal donde Dios es el Juez y Satanás actúa como fiscal. Cada palabra que pronuncias es un documento legal. Tus quejas, negatividad y maldiciones involuntarias se convierten en evidencia que el acusador presenta contra ti día y noche. Por eso Cristo intercede como tu Abogado. Cuida tu vocabulario: tus palabras no solo describen tu realidad, la crean. No des armas al enemigo.