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Antes que nada nuestras oraciones al Señor Jesucristo por el bienestar de todas las personas afectadas por este indescriptible desastre. La Biblia describe varios eventos que sucederán en los últimos tiempos, tales como pestes, terremotos y confusión. Sin embargo, muchos otros fenómenos naturales no aparecen mencionados de manera explícita, por ejemplo: tsunamis, maremotos, desastres causados por explosiones nucleares o incendios provocados por condiciones como la sequía —agravada por el cambio climático— o los vientos de hasta 90 millas por hora que han sido pivotales en los terribles incendios que actualmente consumen y destruyen a una muy buena parte de la ciudad de Los Ángeles, California, miles de acres, propiedades valoradas en miles de millones de dólares y vida humana se están perdiendo por causa de ellos.

No obstante, dada la amplitud de las descripciones proféticas acerca de desastres y “señales en la tierra en los últimos días”, es posible relacionar estos incendios con los fenómenos que anuncian tiempos difíciles y que están a las puertas de nuestro mundo. La Biblia se refiere a esta etapa como el “Principio de Dolores”.

Contexto bíblico de las profecías

En pasajes como Mateo 24, Lucas 21 y en el libro de Apocalipsis, la Biblia describe acontecimientos que sucederán antes de la segunda venida de Cristo Jesús a la tierra y el fin de la era de los gobiernos humanos, comúnmente llamado el “Fin del Mundo”. Estas señales incluyen guerras, hambre, pestes, terremotos y señales celestiales.

Aunque no se mencionan específicamente incendios como “una señal del fin”, los desastres naturales y catástrofes en general pueden caber dentro de un panorama de dificultades que el mundo enfrentaría en los últimos tiempos.

La amplitud de las descripciones proféticas

Las Escrituras no enumeran de forma exhaustiva cada tipo de desastre que podría ocurrir. Más bien, dan una visión general de que habrá un aumento de tribulaciones y confusiones en todo el planeta y las naciones del mundo.

Es natural que en medio de un desastre, como los incendios en Los Ángeles, las personas se pregunten si esto forma parte de los eventos profetizados. La Biblia describe de manera amplia “dolores” (Mateo 24 verso 8) que se intensificarán a medida que se acerque la consumación de los tiempos.

Interpretación y prudencia

Por un lado, la magnitud y la frecuencia de ciertos desastres —sean terremotos, pandemias o incendios— pueden servir como un llamado a reflexionar sobre lo frágil que es nuestra vida y a mirar hacia Dios. 

Claro está que, a lo largo de la historia han ocurrido múltiples desastres (incendios, plagas, erupciones volcánicas, etc.), y muchos creyeron que eran evidencia de la inminente venida de Cristo sin que esta se produjera en ese momento. De ahí que, esto es necesario hacer sin dejar aquello. 

El sufrimiento de las personas

Independientemente de que se considere o no el fuego en Los Ángeles como parte de una profecía, lo cierto es que muchas personas están sufriendo y perdiendo sus hogares, sus pertenencias y algunos sus vidas.

Desde una perspectiva cristiana, debemos mostrar solidaridad y compasión, brindando ayuda práctica y oración por quienes están afectados.

En última instancia, la Biblia llama a la Iglesia a estar siempre preparados (Mateo 24 verso 42). Esto implica no solamente vigilar los acontecimientos mundiales, sino también cultivar la fe y el amor al prójimo.

Los incendios en Los Ángeles, como cualquier otra catástrofe, pueden verse como parte de las “señales” de un mundo en sufrimiento y un recordatorio de la necesidad de depender de Dios. Sin embargo, determinar con exactitud si forman parte concreta de las profecías finales debe abordarse con precaución, estudio bíblico y una actitud de humildad. Que el Espiritu de nuestro amado Señor Jesucristo nos de humildad y sabiduría a todos. Amen. 

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