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En estos tiempos de división, odio, insultos y falta de respeto, en los que hemos perdido la paz, el honor, la verdad y el respeto mutuo, es evidente que la hipocresía, la doble moral y la maldad han aumentado. Con frecuencia, algunas personas de doble moral me cuestionan: “¿Y por qué no te dedicas solo a predicar el evangelio y dejas de hablar de política?” Hipócritas, gente de doble moral. Muchos de ellos son médicos, abogados o tienen otras profesiones, pero no se limitan exclusivamente a hablar de sus profesiones. Puedes ser médico y tener una opinión política. Pueden ser abogados o ingenieros o ejercer cualquier profesión y opinar sobre temas políticos, pero buscan silenciarme con la excusa de que soy un predicador del evangelio y que, como tal, debería hablar solo del evangelio. No comprenden, estos ignorantes, que el mensaje del evangelio también es un mensaje político. ¿Acaso no es un mensaje político cuando el Señor Jesús dice: “De los pobres es el Reino de los Cielos”? ¿O cuando en Santiago 5 se menciona: “¡Ay de vosotros, ricos, porque habéis robado el salario al obrero!”? ¿O cuando insta a invitar a los mancos, hambrientos y desnudos a las bodas del Cordero? Ignorantes que ciertamente no saben lo que dicen ni lo que hacen. Por eso, de ahora en adelante, también declaro que llevo la carga del yugo de Cristo, una carga por la verdad y la justicia, por el amor y la misericordia divina, una carga que, aunque sé será despreciada por la mayoría en los tiempos finales, estoy dispuesto a cargar hasta que el Señor Jesús venga o me lleve a su gloria.



