|
Getting your Trinity Audio player ready...
|
Estaba yo en mis años mozos cuando, en una conversación entre padre e hijo, mi padre me dijo:
“Hijo, solamente aquellos que no nacen no mueren.”
Con el paso de los años y a través de las experiencias vividas, he comprobado cuánta razón tenía mi padre al hacer aquella aseveración:
“Solamente los que no nacen no mueren.”
La Biblia expresa esta misma verdad cuando dice:
📖 “¿De qué le sirve al hombre si ganare el mundo y perdiere su alma?” (Marcos 8:36)
O como cuando el mismo Señor Jesús declaró:
📖 “El que no es conmigo, contra mí es.” (Mateo 12:30)
La muerte es una realidad que todos enfrentaremos tarde o temprano. No reconoce edad, posición social, raza, etnia ni cultura. Tampoco distingue entre hombre o mujer, idioma o nacionalidad. Nada de lo que el ser humano considera importante tiene valor frente a la muerte.
Lo más seguro es que en cualquier momento podríamos morir, y lo menos seguro es que seguiremos viviendo. Como dice el dicho:
⚠️ “En guerra avisada no hay muertos.”
Por eso, seamos sabios y humildes, y busquemos la soberana voluntad de Dios, para que cuando llegue ese día, nuestras almas puedan disfrutar y comer del Árbol de la Vida Eterna junto a nuestro Creador.
📖 Tenemos un Señor y Salvador, Jesucristo, quien miles de años antes de que esta generación existiera, estuvo dispuesto a dar su vida por nosotros, para que todo aquel que en Él cree no se pierda, mas tenga vida eterna. (Juan 3:16)
No seamos arrogantes ni altivos. Seamos humildes y creamos a la verdad.
Hoy es el día de buscar a Dios.
Amén. 🙏



