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Hoy en día, muchos predicadores han cambiado la cruz de Cristo por el dinero. Sus sermones no hablan de arrepentimiento ni mucho menos de santidad; su mensaje gira en torno a las riquezas y el éxito material. Nada puede estar más alejado de la verdad del Evangelio, el cual advierte a los creyentes que en este mundo tendrán tribulación y serán perseguidos por causa de Su Nombre y de Su Palabra.
Estos falsos pastores y predicadores del supuesto “evangelio de la prosperidad” piden a la gente que siembren grandes cantidades de dinero con la falsa promesa de multiplicación financiera, ignorando la pobreza y el sufrimiento de sus propias congregaciones y de la gente que les escucha.
Mateo 6:24: “Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.”
2 Tesalonicenses 2:3: “Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición.”
Las señales y los hechos están ahí, no hay duda de que vivimos tiempos peligrosos, donde la verdad está siendo torcida y muchos líderes religiosos están promoviendo doctrinas falsas en el nombre del Señor. Jesús y los apóstoles nos advirtieron sobre un tiempo de apostasía antes de Su regreso: un abandono de la verdadera fe para seguir enseñanzas engañosas. Hoy, muchas iglesias han cambiado la verdad de Dios por un evangelio falso, mezclado con materialismo, humanismo y permisividad. ¡Cuidado! Nuestra salvación está en riesgo.



