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El Primero y el Segundo mandamiento:
Durante toda mi vida, al igual que muchos de ustedes que ya han acumulado algunas millas en el viaje de la vida, he tenido que enfrentar numerosos altibajos, dolores y sinsabores, tanto causados por malas decisiones como por malas influencias.
Hay lecciones en la vida, algunas más profundas y dolorosas que otras. Por ejemplo, siempre creí que la confianza y el amor eran inseparables, que no podían existir el uno sin el otro. Este pensamiento erróneo provocó que, cada vez que entregaba mi amor a alguien, mi confianza se entregaba automáticamente como parte del paquete. Esta comprensión equivocada y práctica de las relaciones me llevó a un interminable mar de dolor, tristeza y traiciones. Confíe en muchas personas en las que nunca debí haber confiado, simplemente porque no entendía que el amor y la confianza son dos aspectos distintos y separados.
Sin embargo, a través de estas experiencias, he aprendido lecciones valiosas que han fortalecido mi carácter y mi entendimiento de las relaciones humanas. He aprendido a discernir entre aquellos que merecen mi confianza y aquellos que no. También he comprendido que el amor puede existir sin confianza, y viceversa, pero la verdadera armonía se encuentra cuando ambos se complementan mutuamente en una relación equilibrada.
En resumen, aunque mi viaje ha estado marcado por desafíos y decepciones, estoy agradecido por las lecciones aprendidas y la sabiduría adquirida. Me comprometo a aplicar estos conocimientos en mi vida futura y a compartirlos con otros que puedan enfrentar desafíos similares.
El amor y la confianza
La biblia misma habla de estas cosas de forma separada. Cuando habla del amor habla en dos direcciones diferentes:
a) El amor hacia Dios
b) El amor hacia nuestro prójimo.
Mateo 22:37-39:
\”Jesús le dijo: \’Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primer y más grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.\’\”
Este pasaje resalta la importancia fundamental de amar a Dios con todas nuestras facultades y amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Sin embargo, es importante señalar que este mandamiento se centra específicamente en el amor y no aborda el tema de la confianza. ¿Por qué? Porque son dos conceptos completamente distintos y separados entre sí.
Por mandato divino, estamos llamados a amar a Dios y a nuestro prójimo de manera incondicional; sin embargo, en ningún lugar de la Biblia se nos ordena confiar ciegamente en nuestro prójimo o en cualquier persona. Por el contrario, la Biblia nos advierte al respecto:
Romanos 3:4 declara: \”¡De ninguna manera! ¡Sea Dios veraz, y todo hombre mentiroso!, según está escrito: Para que seas justificado en tus palabras, y venzas cuando fueres juzgado.\”
Este pasaje enfatiza la importancia de confiar en la veracidad de Dios, mientras que nos advierte sobre la falibilidad de los seres humanos. Aunque estamos llamados a amar a nuestros semejantes, debemos ejercer prudencia y discernimiento al confiar en ellos.
Mientras que el amor hacia Dios y hacia nuestro prójimo es un mandato divino, la confianza debe ser otorgada con sabiduría y discernimiento, reconociendo la diferencia entre el amor incondicional y la confianza basada en la realidad de las relaciones humanas.
Ahora, en 1 Corintios 13:4-7 leemos: – \”El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso. No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor. El amor no se deleita en la maldad, sino que se regocija con la verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.\”
Efesios 5:2 – \”Vivan como hijos amados, y lleven una vida de amor, así como Cristo nos amó y se entregó por nosotros como ofrenda y sacrificio fragante para Dios.\”
El amor es un sentimiento profundo de afecto, cuidado y aprecio hacia Dios, hacia alguien o hacia algo. Puede manifestarse de diversas formas, como el amor romántico, el amor fraternal, el amor filial, entre otros. El amor implica un vínculo emocional fuerte y un deseo genuino de bienestar para la persona amada.
Por otro lado, para entender esto, el amor no tiene nada que ver con la confianza que es la creencia en la fiabilidad, honestidad y capacidad de alguien o algo. Confianza implica tener fe en que esa persona cumplirá sus promesas, actuará de manera ética y se comportará de manera consistente con nuestras expectativas. La confianza se construye con el tiempo a través de acciones coherentes y honestas.
Si bien el amor y la confianza pueden estar relacionados y a menudo se complementan entre sí en las relaciones saludables, no son lo mismo. Es posible amar a alguien sin confiar plenamente en ellos, y viceversa. Por ejemplo, puedes amar a un familiar pero no confiar en sus decisiones. Del mismo modo, puedes confiar en alguien sin sentir un profundo amor por ellos, como confiar en un colega en el trabajo.
Aunque el amor y la confianza están relacionados, son conceptos distintos que pueden coexistir o no en una relación, dependiendo de las circunstancias y la dinámica interpersonal.
En la biblia, cuando se nos habla de confianza, esta solamente es dirigida en dirección a Dios y no en dirección al ser humano. Vez tras vez se nos dice que si vamos a confiar que confiemos en Dios, no en el hombre.
Proverbios 3:5-6 – \”Confía en el Señor de todo corazón, y no en tu propia inteligencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él allanará tus sendas.\”
Salmos 28:7 – \”El Señor es mi fuerza y mi escudo; en él confió mi corazón, y fui ayudado. Mi corazón salta de alegría, y con cánticos le daré gracias.\”
Jeremías 17:7 – \”Pero bendito es el hombre que confía en el Señor, y pone su confianza en él.\”
En resumen, la mayor parte de mis problemas y dolores han sido provocados por confiar demasiado en las personas equivocadas. Por esperar cosas equivocadas de la gente equivocada. Me ha pasado con la familia, me ha pasado con los “amigos”, me ha pasado en el trabajo secular y me ha pasado, inclusive, en la iglesia.
Nunca es tarde para aprender y nunca es tarde para corregir.



