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Hipócritas, Tumbas Blanqueadas, les llamaría el Señor Jesús. Todos los días, somos testigos de cómo ciertos sectores de la población arremeten contra pastores y predicadores que, desde el Evangelio, denuncian la injusticia, la corrupción y el abuso de poder de los gobernantes. Les acusan de “meterse en política”, los mandan a “predicar sólo el evangelio” y les gritan “zapatero a tus zapatos”, como si callar y volverse sordo, mudos y ciego ante el sufrimiento del pueblo fuera la opción cristiana.
Pero… ¿Dónde están esas críticas de tanta gente hipócrita, ignorante y de doble moral cuando son los políticos los que se entrometen en la iglesia y, con su demagogia, engañan a la gente?
Trump llegó a las iglesias evangélicas pidiendo votos, blandiendo la Biblia como herramienta de campaña. ¿Y por qué los hipócritas de la doble moral no lo insultaron?
Nayib Bukele: El “Líder Mesiánico” que Silencia a un Pueblo
Nayib Bukele se autopresenta como el “líder mesiánico”, buscando el respaldo de líderes religiosos para legitimar su gobierno. Desde su campaña hasta hoy, ha sometido al pueblo salvadoreño con discursos grandilocuentes, propaganda pagada con fondos públicos y promesas vacías.
Usa lenguaje bíblico, repite “Dios está con nosotros”, y se rodea de pastores que bendicen su poder. Pero nadie le reclama por mezclar religión con política.
¿Dónde están los que acusan a los pastores de “meterse en política” cuando son los políticos los que secuestran el Evangelio?
Trump, Bukele y otros usan púlpitos, fotos con religiosos y retórica sagrada para ganar apoyo. ¿Por qué no les exigen que “no manipulen la fe”?
Jesús advirtió:
“No todo el que me dice: ‘Señor, Señor’, entrará en el reino de los cielos” (Mateo 7:21).
“Son nubes sin agua, llevadas por el viento; árboles sin fruto… para los cuales está reservada eternamente la oscuridad” (Judas 1:12-13).
La doble moral es evidente:
Si un pastor denuncia la opresión, lo tildan de “político”. Pero si un político usa la fe para ganar poder, lo aplauden o lo justifican. Jesús no fue neutral: enfrentó a los poderosos de su tiempo (¡hipócritas, sepulcros blanqueados!) y defendió a los pobres. El Evangelio no es sólo consuelo, ¡es también denuncia! ¿Por qué nos escandaliza que un pastor hable de justicia, pero no que un gobernante manipule la fe? El silencio cómplice también es pecado.
“Defended al débil y al huérfano; haced justicia al afligido y al menesteroso” (Salmo 82:3).
¿De qué lado estás?
#Justicia #EvangelioYDerechos #NoMásDobleMoral
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