Crisis de Liderazgos: El Modelo de Liderazgo de Jesús

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Sobre la Selectividad de los Liderazgos 

Queridos hermanos y hermanas en Cristo, es un privilegio estar aquí hoy, reflexionando sobre un tema crucial que afecta no solo a la iglesia, sino a todo el mundo: la selectividad en el liderazgo. En los tiempos actuales, nos enfrentamos a una crisis de liderazgo que trasciende fronteras, abarcando lo político, lo empresarial y, lamentablemente, también lo familiar y, por qué no decirlo, tenemos problemas de liderazgo en la misma iglesia del Señor. 

En el libro de Mateo, capítulo 28, versículo 19, encontramos las palabras de Jesús que nos instan a hacer discípulos de todas las naciones. Sin embargo, es crucial comprender que, aunque todo discípulo es un creyente, no todo creyente es un verdadero discípulo. Esta distinción es esencial en el modelo de liderazgo que Jesús nos dejó. 

Características del Liderazgo de Jesús 

En la Biblia, vemos ejemplos de líderes que han dejado un legado perdurable. Hombres como José, Moisés, Daniel, David y Pablo son referentes no solo para la iglesia, sino también para el mundo empresarial y político. Y, por supuesto, el más grande líder de todos los tiempos es nuestro Señor Jesucristo. Él estableció un paradigma único de liderazgo que debemos aspirar a imitar. 

Siguiendo el modelo de Jesús, al formar o aceptar discípulos, debemos ser selectivos. Esta verdad puede sorprendernos, pero es fundamental. No solo la iglesia está llamada a ser selectiva en sus líderes, sino que también nuestras sociedades deben ser cuidadosas al elegir a aquellos que ocuparán posiciones de liderazgo. 

Uno de los temas sobre el liderazgo que debemos comprender es que yo no tengo poder para cambiar a nadie. La estrategia de querer cambiar al otro es un error garrafal. La estrategia que nos suelen proponer, como siempre, es mirar hacia afuera y tratar de cambiar al otro es un tremendo error y esto causa enormes problemas en todas las áreas de nuestra vida. El esposo quiere que la esposa cambie, pero él no hace nada por cambiar el. La esposa quiere que el marido cambie, pero ella no hace nada por cambiar ella misma. Y así sucesivamente, los hijos con los padres y los padres con los hijos. Pasa en el trabajo, en la familia, en la iglesia. Todo mundo queriendo que el otro cambie, pero ellos no mueven ni un solo dedo para cambiar ellos mismos.  

Como decía Virginia Satir, “el cambio es una puerta que se abre desde dentro, y nosotros no podemos hacer nada si la otra persona no quiere.”  Cambiar mi forma de relacionarme con el otro para que la otra persona mueva y cambie su conducta eso si es posible. Todo cambio es sistémico, y si yo cambio el otro cambia. Pero eso no quiere decir que cambie en lo profundo, sino que, si yo cambio mi manera de aproximarme a la situación, el otro cambia su conducta. 

Según datos del Barómetro Nacional de Liderazgo Estrem: Para un 70% de los entrevistados, el líder nos es creíble porque no cumple sus promesas (60%) o el líder no es coherente entre lo que dice y lo que hace (66%). Y eso tiene un impacto tremendo en los procesos de liderar un cambio. 

La Crisis de Liderazgo en el Mundo 

Observamos con pesar la crisis de liderazgo en el ámbito político, con ex presidentes enfrentando acusaciones de corrupción y abuso de poder, algunos incluso huyendo de la justicia. En el mundo empresarial, presidentes de corporaciones son destituidos por malas prácticas. Pero la crisis no se detiene ahí; alcanza los hogares, donde la falta de liderazgo ha dejado cicatrices en las vidas de esposos e hijos. 

Los problemas profundos de nuestro mundo son consecuencia de liderazgos deficientes que nos conducen al abismo. Jesús, con sabiduría, nos enseñó en parábolas, reconociendo que no todos podrían entender la profundidad de sus enseñanzas. Esto nos recuerda la importancia de discernir y seleccionar a quienes confiamos el liderazgo, ya que no todos están preparados para comprender y asumir la responsabilidad que conlleva. 

Mateo, capítulo 13, versos 10 al 13 se nos habla sobre la Sabiduría de las Parábolas.  En este texto leemos cómo Jesús responde a la pregunta de sus discípulos sobre por qué habla en parábolas. Él nos revela que algunos tienen el privilegio de entender los misterios del Reino de los cielos, pero a otros no se les ha dado este entendimiento. Este pasaje nos recuerda la importancia de discernir quiénes son los líderes idóneos, aquellos que tienen la capacidad de comprender y guiar con sabiduría. 

5. La Selectividad en la Enseñanza: 

El privilegio de entender las parábolas de Cristo estaba reservado para aquellos que se habían arrepentido y decidido seguirle. Jesús advirtió claramente sobre la selectividad en la transmisión de verdades sagradas. Aquellos que resisten la voluntad de Dios para sus vidas son resistidos por Él. La Escritura lo confirma: \”Dios resiste al soberbio, pero da gracia al humilde\” (Primera de Pedro, capítulo 5 verso 5). 

Siguiendo esta sabiduría, Jesús instruyó a sus seguidores a no dar lo santo a los perros ni arrojar sus perlas delante de los cerdos, evitando que sean pisoteadas y volviéndose contra quienes las ofrecen (Mateo, capítulo 7 verso 6). Este principio también ha sido pasado por alto en la iglesia, y hemos sufrido las consecuencias al no discernir adecuadamente a aquellos que están listos para recibir la Palabra de Dios. 

6. El Costo del Desobedecer: 

Como iglesia, lamentablemente, hemos experimentado dolor, violencia, desánimo y amargura debido a la falta de selectividad en nuestra enseñanza. El no comprender la advertencia de Jesús nos ha llevado a dar lo santo a aquellos que no valoran ni respetan la santidad. Esta desobediencia ha contribuido a la destrucción de muchas vidas y ha debilitado la comprensión del evangelio de Cristo. 

7. No Discipular a Quienes no Quieren ser Discipulados: 

La realidad es que no podemos discipular a aquellos que no desean ser discipulados, aquellos que rechazan obedecer a Jesús. Como dice el refrán, \”árbol que crece torcido nunca se endereza\”. Debemos reconocer la necesidad de discernir y concentrarnos en aquellos que están dispuestos a recibir y vivir la verdad del Evangelio. 

8. Liderazgo Basado en la Humildad: 

La humildad fue la base del liderazgo de Jesús, en marcado contraste con el modelo piramidal y jerárquico del mundo. Jesús, a pesar de su divinidad, vivió sin pretensiones, prefiriendo la modestia y el anonimato en muchos de sus milagros. Esta humildad debería ser un recordatorio para nosotros, especialmente en un mundo donde a menudo se valora el estatus y la auto exaltación. 

9. Satisfacción en Estar con la Gente: 

La mayor satisfacción de Jesús era estar con la gente, especialmente con los marginados de la sociedad. Su compasión y amor se extendían a la viuda, la mujer samaritana, y los leprosos, desafiandonos a seguir su ejemplo y buscar a aquellos que necesitan nuestra ayuda y comprensión. 

En la próxima parte de este sermón, exploraremos más características cruciales del liderazgo de Jesús y cómo podemos aplicarlas en nuestra vida y ministerio. Oremos para que el Espíritu Santo nos guíe y nos capacite para ser líderes y discípulos según el corazón de Cristo. En el nombre poderoso de Jesús, amén. 

1. El Liderazgo Servicial de Jesús: 

Una de las características sobresalientes del liderazgo de Jesús fue su naturaleza servicial. Encontramos el ejemplo más evidente cuando, antes de su crucifixión, lavó los pies de sus discípulos. Este acto no solo simbolizaba la humildad, sino que establecía un estándar para aquellos que buscan liderar en el Reino de Dios. Jesús enseñó que el liderazgo no es sobre dominio, sino sobre servir con amor y compasión. 

Juan, capítulo 13 versos 14 al 15: \”Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros. Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis.\” 

2. La Paciencia y Tolerancia: 

Otra característica distintiva de Jesús fue su paciencia y tolerancia. A menudo, vemos cómo trató con compasión a aquellos que cometieron errores, como la mujer sorprendida en adulterio o el apóstol Pedro, quien lo negó tres veces. Esto nos enseña a ser pacientes con aquellos a quienes lideramos, recordando que todos somos seres humanos propensos a fallar. 

Segunda de Pedro, capítulo 3 verso 9: \”El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.\” 

3. La Sabiduría en la Enseñanza: 

El método de enseñanza de Jesús, a menudo a través de parábolas, revela su profunda sabiduría. El Señor entendía la importancia de conectar con la audiencia de manera significativa. En nuestro liderazgo, debemos buscar maneras creativas y sabias de comunicar la verdad para que sea comprendida y asimilada por aquellos a quienes lideramos. 

Proverbios, capítulo 4 verso 7: \”La sabiduría es la principal cosa, adquiere sabiduría; y con todos tus bienes adquiere inteligencia.\” 

4. La Firmeza en la Verdad: 

Aunque Jesús mostró compasión, también fue firme en la verdad. No comprometió los principios divinos para agradar a las multitudes. En nuestros roles de liderazgo, necesitamos discernir cuándo mostrar gracia y cuándo mantenernos firmes en los principios bíblicos, guiados por el Espíritu Santo. 

Efesios, capítulo 4 verso 15: \”Sino que, siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo.\” 

Queridos hermanos y hermanas, reflexionemos sobre estas características del liderazgo de Jesús y busquemos aplicarlas en nuestras vidas diarias. Que el Espíritu Santo nos guíe y capacite para ser líderes y discípulos selectos, siguiendo el ejemplo inigualable de nuestro Señor Jesucristo. En su nombre oramos, amén.

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