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Queridos hermanos y hermanas, hoy nos sumergiremos en una porción de las Escrituras que nos revela una profunda verdad sobre los tiempos finales y las posibles desviaciones que pueden afectar a la Iglesia. Vamos a explorar el pasaje de Isaías 4:1, que nos habla de siete mujeres que tomarán la mano de un hombre. Este texto, en conexión con las revelaciones en Apocalipsis 1, 2 y 3, nos ofrece una perspectiva intrigante sobre las siete iglesias apostatas que surgirán en los últimos tiempos.
Isaías 4:1 dice: \”En aquel día siete mujeres echarán mano de un solo hombre, y le dirán: \’Nosotras mismas nos mantendremos; solo queremos llevar tu nombre. ¡Quita nuestro oprobio!\’\”
Este pasaje simboliza una relación inusual entre siete mujeres y un hombre. Para entender su significado profético, es crucial vincularlo con las siete iglesias mencionadas en Apocalipsis 1, 2 y 3. Estas iglesias representan diferentes congregaciones ú organizaciones eclesiásticas en los últimos tiempos, y aunque cada una tiene aspectos positivos, también enfrentarán problemas serios, principalmente la apostasía.
La apostasía, según la Biblia, implica apartarse de la verdad y desviarse de la fe genuina. Estas siete iglesias, a pesar de llevar el nombre del Señor indecorosamente y sin la venia del Señor Jesucristo, estarán marcadas por la apostasía. En Mateo, capítulo 7, versos 21 al 23, el Señor Jesús advierte sobre aquellos que hacen obras aparentemente en Su nombre, pero que en realidad están alejados de la verdad. Los llama \”hacedores de maldad\” y declara que nunca los conoció.
Es esencial comprender que la advertencia de Cristo no se dirige solo a los incrédulos, sino a aquellos que están dentro de la Iglesia, predicando en Su nombre pero sin una relación genuina con Él; aparentando ser creyentes pero viviendo como incrédules; es decir, como hijos del diablo. La presencia de aspectos buenos en estas iglesias no es suficiente; la apostasía manchará su testimonio y provocará la vergüenza del oprobio.
Cada una de estas siete iglesias tiene una carta dirigida a ella en Apocalipsis 2 y 3, revelando áreas de fortaleza y debilidad. Es un llamado urgente a examinar nuestras congregaciones y, aún más importante, nuestros corazones.
¿Estamos aferrados a la verdad, o hemos permitido que la apostasía se filtre en nuestras vidas y comunidades?
La apostasía puede manifestarse de muchas maneras: doctrinas distorsionadas, complacencia moral, enfriamiento espiritual y una falta de amor genuino por Dios y por los demás. La exhortación es clara: debemos mantenernos firmes en la fe, aferrándonos a la verdad revelada en la Palabra de Dios.
En conclusión, el mensaje de Isaías 4:1, en conjunción con las revelaciones en Apocalipsis, nos insta a ser vigilantes y discernir los signos de apostasía en nuestra propia vida y en nuestras iglesias. Que el Espíritu Santo nos guíe y fortalezca para resistir las corrientes engañosas de los últimos tiempos, permaneciendo fieles al verdadero esposo, nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Que no seamos contados entre aquellos a quienes Él dirá: \”Nunca los conocí. Apartaos de mí, hacedores de maldad\” (Mateo, capítulo 7 verso 23). Oremos por discernimiento y perseverancia en estos tiempos críticos y tan llenos de maldad, engaño y desinformación.



