¿Dónde se perdió la nueva generación?  La responsabilidad de criar a los hijos en el camino de Dios

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“Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él” (Proverbios 22:6).

Una Generación que se Pierde

En más de tres décadas de ministerio, he visto nacer, crecer e irse a muchos niños de la iglesia. Tristemente la mayoría, no todos, al llegar a la adolescencia o juventud, abandonan la fe. ¿Por qué? 

Esa realidad de la cual llevo más de tres décadas siendo testigo me lleva a hacerme algunas preguntas dolorosas: ¿De quién fue la culpa? ¿Fue culpa del pastor por no predicar lo suficiente? ¿Fueron los padres que no disciplinaron correctamente a sus hijos? ¿Fue la influencia del mundo que los sedujo y los arrastró al pecado?

La realidad es que no hay una sola respuesta, pero la Biblia nos da principios claros sobre cómo guiar a los hijos para que no se pierdan.

La Instrucción Temprana es Clave (Proverbios 22:6)

El mandato bíblico no es “espera a que crezca para decidir”, sino “instruye desde niño”.

Ejemplo de Israel: Dios ordenó que las nuevas generaciones conocieran Sus obras desde su niñez (Deuteronomio 6:6-7). Con todo eso, el error común y prevalente es que muchos padres de familia delegan la enseñanza espiritual solo a la iglesia, olvidando e ignorando que el hogar debe convertirse en la primera iglesia y el primer lugar donde se vive la fe. Es cada padre de familia quien debe de convertirse en el primer pastor de cada uno de sus hijos y como tal, vivir y modelar el evangelio en el hogar, y no solamente llevar a sus hijos a la iglesia un día a la semana. 

La realidad es que si un niño solo escucha de Dios los domingos, pero en casa ve indiferencia, hipocresía y doble moral, ¿qué creerá que es más importante? Son, en la mayoría de los casos, los mismos padres quienes matan la fe de sus hijos condenandolos a una eternidad sin Dios. 

El Ejemplo Habla Más que las Palabras

No basta con decirles que amen a Dios; nuestros hijos deben ver ese amor en nosotros. Jesús no sólo bendijo a los niños, sino que mostró que eran importantes en Su reino (Marcos 10:13-16).

Lastimosamente, muchos jóvenes se alejan de la casa de Dios porque en casa, y no estoy bromeando ni inventando, se vive con una doble moral y alto grado de hipocresía:

  • Se habla mal de la iglesia.
  • Se habla mal del Pastor o de la familia del Pastor
  • La Biblia se lee solo en emergencias.
  • Los padres viven con una doble moral.

De ahí nace la pregunta: ¿Tus hijos ven en ti un cristiano auténtico o un religioso de apariencia?

La Influencia del Mundo vs. La Firmeza en el Hogar

El mundo ofrece placeres instantáneos, redes sociales, filosofías contrarias a Dios… ¿Estamos preparando a nuestros hijos para resistir?

  • Josué 24:15: “Pero yo y mi casa serviremos a Jehová”.
  • Nehemías 13: Cuando el pueblo se mezcló con influencias paganas, abandonó a Dios.

Advertencia: Si los padres no definen valores claros en el hogar, el mundo los definirá por ellos.

¿Dónde Fallamos? – Errores Comunes

Como padres tenemos las prioridades equivocadas: Ponemos más interés en las notas escolares que en su relación con Dios. Falta de diálogo espiritual: No preguntarles qué piensan de Dios, la Biblia o sus luchas.Legalismo sin relación: Imponer reglas sin mostrar el amor de Cristo. Ausencia emocional: Criar hijos que se sienten solos, buscando identidad en amistades dañinas.

¿Qué Podemos Hacer? – Un Camino de Restauración

  • Oración constante: “Salva a mi familia, porque yo sirvo al Señor” (Hechos 16:31, parafraseando).
  • Tiempo de calidad: Leer la Biblia juntos, compartir testimonios, servir en la iglesia como familia.
  • Gracia y paciencia: Si un hijo se ha alejado, nunca dejar de amarlo y orar por él (Lucas 15:11-32).

Conclusión: Un Llamado a los Padres y a la Iglesia

La próxima generación no se perderá si:

  • Los padres asumen su rol de SER sacerdotes en el hogar.
  • La iglesia no solo entretiene a los jóvenes, sino que los discípula.
  • Ambos trabajan juntos, porque el futuro de la iglesia son los niños que criamos hoy.

Señor, perdónanos si hemos descuidado a nuestra generación. Danos sabiduría para instruir, amor para guiar y fidelidad para ser ejemplos. Que nuestros hijos no se pierdan, sino que sigan Tus caminos. En el nombre de Jesús, amén.

Para Reflexionar:

  • ¿Qué legado espiritual estás dejando a tus hijos?
  • Si Jesús volviera hoy, ¿encontraría a tu familia caminando con Él?

¡La fe no se hereda por genes, sino por testimonio!

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