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Primera Parte

¿Alguna vez te has preguntado si los eventos mundiales que presenciamos a diario son simples coincidencias o parte de un plan más grande? Desastres naturales, conflictos políticos, avances tecnológicos… ¿Son señales de los tiempos? La Biblia, el libro más antiguo y vendido de la historia, nos ofrece una perspectiva única sobre estos acontecimientos. A través de las profecías bíblicas, Dios nos revela un panorama general de la historia humana y nos prepara para el futuro. En este estudio, vamos a explorar el fascinante mundo de la profecía bíblica y a descubrir cómo puede ayudarnos a comprender los tiempos en que vivimos, mientras mantenemos una esperanza firme en el futuro prometido.

El Poder Revelador de la Profecía

Hoy nos adentraremos en el tema de la profecía bíblica, un asunto del que hablamos poco en la iglesia, aunque el mundo lo discute ampliamente, especialmente en estos tiempos de incertidumbre global. La profecía, o el testimonio del Señor sobre lo venidero, es uno de los medios principales por los cuales Dios revela Su verdad a la humanidad. No se trata de un fenómeno moderno o extraño, sino de algo tan antiguo como la humanidad misma. La profecía ha sido una herramienta divina para advertir, guiar y consolar a Su pueblo a lo largo de los siglos.

El libro de Apocalipsis nos enseña que \”el testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía\” (Apocalipsis capítulo 19 verso 10). Esto nos recuerda que cada revelación profética está centrada en Cristo y en Su plan redentor. La profecía bíblica no es un ejercicio para infundir temor o mera curiosidad, sino una forma en la que Dios demuestra Su soberanía sobre el tiempo y la historia.

Un Contexto Espiritual para la Profecía

En Lucas capítulo 9 versos 55 al 56, Jesús les dijo a sus discípulos: \”Ustedes no saben de qué espíritu son, porque el Hijo del Hombre no vino para destruir la vida de las personas, sino para salvarla.\” Esta advertencia es clave para entender el propósito de la profecía: no es para condenar ni destruir, sino para redimir, advertir y llevarnos hacia una vida más plena en Cristo. En Romanos capítulo 8 versos 1 al 3, el apóstol Pablo reafirma que no hay condenación para aquellos que están en Cristo, porque la ley del Espíritu de vida en Cristo nos ha librado de la ley del pecado y de la muerte.

La Dificultad de Abordar la Profecía

A lo largo de mi ministerio, he evitado en muchas ocasiones hablar sobre temas proféticos, no porque no sean importantes, sino porque hay un gran número de personas que no están listas o dispuestas a profundizar en ellos. Con frecuencia, el ser humano es más movido por el miedo y la curiosidad que por el deseo genuino de buscar la verdad y la salvación. Imaginemos cuántos problemas ha enfrentado la humanidad debido a sistemas que son abusados por pequeños grupos de poder, tanto en el ámbito político como en el espiritual. El ser humano, manipulable y vulnerable al engaño, termina defendiendo a sus propios opresores. Así, la verdad tiene muchos enemigos y la mentira muchos seguidores.

En el contexto de la iglesia actual, estamos viendo el cumplimiento de lo que la Biblia llama \”apostasía\”. La corrupción doctrinal, el abuso de poder y la proliferación de falsos evangelios están socavando la pureza del mensaje de Cristo. Como advirtió el apóstol Pablo en Gálatas capítulo 1 versos 8 al 9, debemos rechazar cualquier evangelio diferente al que hemos recibido, llamándolo anatema. Sin embargo, en lugar de cortar las alas a los falsos profetas, la gente los tolera e incluso los defiende.

El Engaño en los Últimos Tiempos

Esta es la razón por la que muchos evitan tocar el tema de la profecía, considerándolo una cuestión de fanatismo religioso. Por todas partes se habla de profecía, pero, lamentablemente, en la mayoría de los casos se hace para asustar o manipular, en lugar de enseñar. Jesús nos advirtió claramente en Mateo capítulo 24 verso 4: \”Mirad que nadie os engañe.\” En la actualidad, muchos eligen no creer; algunos se declaran ateos no porque Dios haya fallado, sino porque el hombre ha engañado y defraudado al hombre. Hemos sido traicionados por los sistemas humanos, no por Dios. Lastimosamente, el hombre es el lobo devora al hombre.

Las Profecías del Fin de los Tiempos

A pesar de esto, en este estudio hablaremos sobre profecías bíblicas que fueron dadas hace entre 2,500 y 2,600 años. Este artículo es la primera entrega de lo que creemos será una serie extensa de material de estudio, diseñado para responder a nuestras preguntas y ampliar nuestro conocimiento sobre los acontecimientos venideros. En la palabra profética, profetas como Daniel, hace aproximadamente 2,750 años, y el apóstol Juan, hace 2,000 años, identificaron las naciones que existirían en los últimos tiempos. El propósito divino era que, al reconocer estas naciones, comprendamos que estamos viviendo en los tiempos del fin. Cabe destacar que los \”tiempos del fin\” no significan el \”fin del mundo\”, sino el cierre de una era, una distinción importante.

Hace miles de años, naciones que hoy conocemos como Estados Unidos, Inglaterra, Rusia, y sistemas políticos y religiosos como el capitalismo, el socialismo, el catolicismo y el mundo musulmán, fueron vislumbrados y registrados por los profetas bíblicos. Aunque no existían en aquel entonces, Dios permitió que estos sistemas y naciones fueran profetizados como señales de los últimos tiempos. Si hoy podemos identificar claramente a estas naciones y sistemas, es un indicio poderoso de que estamos viviendo en la última etapa de la historia humana, tal como fue revelado hace milenios.

Continuaremos en el siguiente artículo…