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Introducción
Hoy abordaremos un tema que a menudo se enmarca en un lenguaje diferente al que solemos usar. Raramente hablamos de las políticas de Dios y, de igual manera, no hacemos referencia a las políticas del Diablo. Aquellos de nosotros que creemos en la divinidad preferimos llamar a las políticas de Dios como \”mandamientos divinos\” y a las políticas del Diablo como \”pecado\”. Aunque las etiquetas difieren, es fundamental entender que, sin importar cómo las nombremos, el orden de los factores no altera el producto.
Las Políticas del Diablo en Nuestra Sociedad
Es innegable que el mundo en el que vivimos está claramente bajo la influencia de las políticas del Diablo. Estas políticas se manifiestan en todos los niveles de nuestras sociedades, en la vida personal, familiar, política, religiosa y en la sociedad en general. La misma iglesia actual, una iglesia apóstata, llamada Laodicea de forma profética en el libro de Apocalipsis, capítulo 3, opera bajo una fuerte influencia de las políticas del diablo que son manifestadas a través del adulterio, la fornicación, la inmundicia, la lascivia, la idolatría, las enemistades, los pleitos, los celos, las iras, las contiendas, las disensiones, las herejías, las envidias, los homicidios, las borracheras, las orgías y muchas otras prácticas similares que observamos a nuestro alrededor.
Esta realidad explica el sufrimiento, la enfermedad física, mental, emocional y espiritual que nuestro mundo enfrenta. Se traduce en miseria, pobreza en todos sus aspectos y una constante guerra, ya sea entre naciones, familias o incluso dentro de las propias naciones. Gobiernos manipuladores y corruptos liderados por personas cuyo único dios es su propio interés personal contribuyen a esta situación. Son líderes que mancillan la moral, rechazan la autoridad legítima, blasfeman contra las instituciones y normas superiores y emiten juicios infundados hacia quienes no comparten sus puntos de vista. Son, en esencia, ignorantes que se corrompen como animales irracionales. Este es el resultado de seguir las políticas del Diablo y entregarse al error de su príncipe de las tinieblas.
Las Políticas del Diablo: Una Mancha en Nuestra Sociedad
Estos individuos que siguen las políticas del Diablo se han convertido en manchas en nuestra sociedad. Se alimentan de la impureza en nuestra presencia y carecen de sustancia, como nubes sin agua. Son como árboles sin fruto, ya muertos y desarraigados. Sus acciones son comparables a fieras olas del mar que arrojan su propia vergüenza y estrellas errantes destinadas a la oscuridad eterna. Así es como nuestro mundo está siendo gobernado bajo las leyes y políticas del Diablo.
La Promesa de las Políticas de Dios
Sin embargo, tenemos la promesa de que un día seremos gobernados por las políticas de Dios. El Apóstol Juan visualizó un cielo nuevo y una tierra nueva, donde ya no habrá muerte, llanto, clamor ni dolor, porque las primeras cosas habrán pasado. En ese día, las políticas de Dios serán establecidas como la norma. Un nuevo orden reemplazará al mundo gobernado por las políticas del Diablo.
Conclusión
En resumen, es crucial que entendamos la diferencia entre las políticas de Dios y las políticas del Diablo. Vivimos en un mundo que está siendo influenciado por estas últimas, lo que resulta en sufrimiento y caos. Sin embargo, podemos aferrarnos a la promesa de un futuro en el que las políticas de Dios prevalezcan, marcando el comienzo de un mundo mejor. Como seres humanos, tenemos la elección de seguir las políticas del Diablo o vivir conforme a las políticas de Dios, que se manifiestan en el fruto del Espíritu: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza. La elección es nuestra, y está en nuestras manos decidir cuál será el camino que marcará nuestro destino.



