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La Biblia nos enseña que los creyentes tienen la responsabilidad de impactar el mundo con los mandamientos, enseñanzas, pensamientos y preceptos de Dios, todo ello para Su gloria. La forma en que esta influencia cristiana se manifiesta a través de cada creyente en el mundo puede variar en función de su llamado y la unción que Dios ha depositado en sus vidas.
Algunas organizaciones cristianas sostienen la creencia de que los creyentes deben dedicarse exclusivamente a la evangelización y abstenerse de involucrarse en la política. Sin embargo, esta perspectiva va en contra de lo que las Escrituras nos enseñan: \”Ustedes son la sal de la tierra…\” y \”Ustedes son la luz del mundo…\” (Mateo 5:13, 14). Lo que esto significa es que todos los creyentes deben ejercer una influencia positiva y duradera en el mundo en el que vivimos, ya que somos la \”sal de la tierra\”, manteniendo y preservando la moral y los valores en nuestra sociedad actual. Esto, por supuesto, no debe excluir la importancia de la evangelización y el discipulado.
Reflexionemos por un momento sobre las consecuencias de la postura que promueve la no participación de los cristianos en asuntos mundanos. Esto implicaría que no habría creyentes involucrados en la política, en el trabajo, ni en ningún otro lugar, limitando su influencia al ámbito de los templos. Como resultado, no existiría una influencia bíblica de preservación o iluminación en los gobiernos ni en ninguna forma de representación política.
Sin embargo, es importante destacar que la participación de los cristianos en la política no implica necesariamente que deban buscar cargos públicos o convertirse en líderes políticos si no tienen el llamado. En el resto de las carreras profesionales no todos somos llamados a ser doctores o ingenieros o periodistas de la misma manera que no todos los cristianos son llamados a ser líderes políticos. Sin embargo, podrían dedicarse a esta carrera si este es el llamado en sus vidas. En el fondo los cristianos somos llamados a involucrarnos de manera activa y ética en la toma de decisiones políticas, promoviendo principios bíblicos de justicia, compasión y moralidad en la esfera pública. Los creyentes tienen la responsabilidad de ser ciudadanos responsables y contribuir a la construcción de una sociedad más justa y equitativa, a través de la participación política y el servicio a su comunidad.
Los cristianos tienen un papel fundamental en la política y en la sociedad en general, como agentes de cambio, promoviendo los valores y principios bíblicos en todos los aspectos de la vida, sin dejar de lado la importancia de la evangelización y el discipulado. Su influencia puede ser una fuerza positiva para preservar y enriquecer la sociedad en la que viven, actuando como la \”sal de la tierra\” y la \”luz del mundo\” en un mundo que necesita desesperadamente orientación y valores sólidos.
Los Cristianos y la Política: Una Perspectiva Bíblica
Creo firmemente que las Escrituras respaldan la participación de los creyentes en la arena política, al igual que en la mayoría de las otras vocaciones, en lugar de oponerse a ella o aislarse de ella. Cambiar la dirección de una nación requiere la participación activa de los creyentes. La moralidad de una persona debería ser la base de las leyes y la cultura; ¿por qué no basarla en los principios de Dios?
Aquí presento argumentos bíblicos que respaldan la participación en asuntos políticos más allá de la evangelización.
El Sermón del Monte y la influencia en el mundo:
Jesús nos insta a influir en el mundo en el que vivimos en lugar de aislarnos de él, como lo podemos ver en el Sermón del Monte, específicamente en Mateo, capítulo 5, versos 13 al 16:
\”Ustedes son la sal de la tierra; pero si la sal se ha vuelto insípida, ¿con qué se hará salada otra vez? Ya no sirve para nada, sino para ser echada fuera y pisoteada por los hombres. Ustedes son la luz del mundo. Una ciudad situada sobre un monte no se puede ocultar; ni se enciende una lámpara y se pone debajo de una vasija, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en la casa. Así brille la luz de ustedes delante de los hombres, para que vean sus buenas acciones y glorifiquen a su Padre que está en los cielos.\”
Cuando Jesús enciende una lámpara, guía a un individuo hacia la verdadera fe en Él mismo (véase Efesios, capítulo 2, versos 8 al 9), y como resultado, esa persona \”da luz a todos los que están en la casa\”. No es difícil comprender lo que significa este pasaje. La palabra \”casa\” (v. 15) es una manera de expresar que el creyente influirá tanto en la gente de la tierra (v. 13) como en la gente del mundo (v. 14a). Este pasaje nos enseña que los creyentes deben ejercer su influencia en la tierra y en el mundo físico, aquí y ahora.
La conexión con las Bienaventuranzas:
Es importante destacar que este pasaje (Mateo, capítulo 5, versos 13 al 16) se presenta después de las Bienaventuranzas de Jesús (versículos 1 al 12), que son conocidas por enseñar virtudes concisas que son emblemáticas de los seguidores maduros de Jesús. Estas virtudes incluyen la mansedumbre, la rectitud, la misericordia, la pureza, entre otras. La progresión de estas características de carácter nos muestra que nuestras manifestaciones de sal y luz, que representan la idea de que los creyentes deben ser preservadores e iluminadores en la tierra y en el mundo, serán directamente proporcionales al grado en que estas virtudes habiten en el creyente.
En resumen, las Escrituras respaldan la participación activa de los creyentes en la política y en la sociedad en general. Los creyentes tienen la responsabilidad de ser agentes de cambio, promoviendo los valores y principios bíblicos en todos los aspectos de la vida, incluyendo la esfera política, sin dejar de lado la importancia de la evangelización y el desarrollo espiritual. Como la \”sal de la tierra\” y la \”luz del mundo\”, los creyentes pueden ejercer una influencia positiva y duradera en una sociedad que necesita orientación y valores sólidos.



