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La calificación de una persona como “ilegal” en un territorio robado es una contradicción cargada de injusticia histórica. Cuando un territorio es arrebatado a sus habitantes originarios mediante colonización, genocidio o conquista, la legalidad impuesta por los invasores es una construcción artificial que busca legitimar su dominio.
Quienes llaman “ilegal” a un migrante en tierras usurpadas ignoran que la propia ocupación de ese territorio fue, en esencia, un acto de violencia ilegítimo. Las leyes migratorias modernas suelen ser herramientas de control político y racial, no de justicia. ¿Cómo puede ser “ilegal” una persona en un lugar donde la presencia del Estado mismo se basa en el despojo?
Los pueblos nativos sufrieron desplazamiento y exterminio, y ahora se criminaliza a otros por cruzar fronteras arbitrarias. La verdadera ilegalidad histórica fue la invasión colonial. Nadie es ilegal en tierra robada; la justicia exige reconocer el derecho de los pueblos originarios y de quienes hoy buscan refugio en un sistema que nunca fue justo para ellos.
Nadie Es Ilegal: Las Leyes Migratorias y la Injusticia que el Evangelio Condena
Hoy, millones de personas son llamadas “ilegales” por cruzar fronteras impuestas en tierras robadas. Pero, ¿cómo puede ser “ilegal” alguien en un territorio arrebatado mediante colonización, genocidio y conquista? Las leyes migratorias modernas, usadas como herramientas de control político y racial, perpetúan una injusticia histórica que el Evangelio denuncia con claridad.
La Tierra es del Señor, No de los Opresores
La Biblia afirma: “De Jehová es la tierra y su plenitud; el mundo y los que en él habitan” (Salmo 24:1). Ningún gobierno, imperio o ley humana puede arrogarse el derecho de excluir a quienes Dios creó y ama. Cuando los poderosos marcan a los migrantes como “ilegales”, olvidan que la verdadera ilegalidad fue la invasión colonial que despojó a pueblos originarios.
Dios Defiende al Extranjero
En las Escrituras, Dios exige justicia para el migrante:
- “No opriman al extranjero; ustedes conocen los sentimientos del extranjero, porque fueron extranjeros en Egipto” (Éxodo 23:9).
- “Amen al extranjero, porque ustedes fueron extranjeros en tierra de Egipto” (Deuteronomio 10:19).
Si el pueblo de Israel fue liberado por Dios de la opresión en Egipto, ¿cómo podemos hoy criminalizar a quienes huyen de la violencia, corrupción, abuso de poder, persecución política, pobreza o el hambre en sus países de origen?
Jesús, el Migrante Divino
Jesús mismo fue refugiado político cuando Herodes quiso asesinarlo (Mateo 2:13-14). Su familia buscó seguridad en otro país, como hoy lo hacen miles. ¿Lo hubiéramos llamado “ilegal”?
Jesús también nos juzgará por cómo tratamos a los más vulnerables: “Porque fui forastero y me recibieron… o me rechazaron” (Mateo 25:35-43). ¿Estamos del lado del Evangelio o de la exclusión?
La Hipocresía de Fronteras en Tierras Robadas
¿Con qué autoridad moral se niega el paso a migrantes en territorios arrebatados a pueblos originarios? Nadie es ilegal en tierra robada. La justicia bíblica exige reconocer el derecho de los pueblos indígenas y de quienes hoy buscan refugio en un sistema que nunca fue justo para ellos.
Llamado a la Iglesia
Como cristianos, no podemos callar. Debemos:
✅ Denunciar leyes migratorias racistas y opresoras.
✅ Acompañar al migrante como Jesús lo haría.
✅ Recordar que nuestra ciudadanía es celestial (Filipenses 3:20), no un privilegio para excluir.
La justicia de Dios no se basa en papeles, sino en amor.
#NadieEsIlegal #ElEvangelioEsInclusivo
¿Qué harás hoy por los que el sistema quiere invisibilizar?
#JusticiaMigrante #JesúsConLosExcluidos #TearDownTheWalls



