La idolatría política y el engaño espiritual: Donald Trump Quiere ser Recordado Como Un Ídolo

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Texto base: Éxodo 20:3 – “No tendrás otros dioses delante de mí.”

Reflexión:

El periodista Zak Cheney-Rice, en New York Magazine, revela algo escalofriante: Donald Trump no quiere ser recordado como un presidente, sino como un ídolo. Su “biblioteca presidencial” no tendría como centro documentos históricos, sino una estatua de oro de sí mismo, con el puño en alto.

Esto no es una exageración política. Es la definición bíblica de idolatría.

Nabucodonosor, el espejo antiguo

El rey de Babilonia también mandó a erigir una estatua de oro (Daniel 3). Se creyó dios. Y Dios lo humilló: vivió como bestia 7 años, comiendo hierba (Daniel 4). ¿El pecado? La soberbia idolátrica. El mismo camino que muchos líderes como Donald Trump recorren hoy.

Blasfemia absoluta

Lo más grave no es solo que Trump busque ser adorado. Es que decenas de millones de cristianos lo siguen como si fuera un mesías. Algunos lo llaman “rey”, “ungido”, “escogido por Dios”. La “pastora” Paula White llegó a decir que desobedecer a Trump es desobedecer a Dios.

Eso no es cristianismo. Es blasfemia.

El ídolo nacionalista blanco

Se ha creado un evangelio falso: patriótico, triunfalista, racista disfrazado de “herencia”. Pero la Biblia condena la idolatría sin excepción (1 Corintios 10:14). Y nos llama al amor, la humildad y a no hacer acepción de personas (Hechos 10:34; Santiago 2:1-4).

Advertencia final: 

Cuando un líder exige adoración, y la iglesia se la da, esa iglesia ha dejado de seguir a Cristo.

“Hijitos, guárdense de los ídolos” (1 Juan 5:21).

Comparte si crees que la iglesia debe despertar antes de que sea tarde.

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