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La Santísima Trinidad es el dogma central de la Iglesia Católica Romana, y esta institución no fue fundada por el Señor Jesucristo, ni por sus apóstoles, ni por la iglesia primitiva. Fue fundada por el emperador Constantino, de ahí el nombre de Iglesia Imperial Romana.

La doctrina de la Santísima Trinidad ha sido durante siglos un tema central y polémico dentro del “cristianismo”. A pesar de ser considerada un pilar de la fe por muchos, presenta huecos doctrinales significativos que invitan al debate y a una revisión crítica.

La Santísima Trinidad es el término empleado para designar la doctrina central de la Iglesia Católica Romana que declara que en la unidad de la Divinidad, hay Tres Personas, Dios el Padre, Dios el Hijo, y Dios el Espíritu Santo, que son verdaderamente distintas una de la otra pero que al mismo tiempo son co eternas y co iguales.

Este dogma fue formalizado principalmente en los Concilios de Nicea (325 d.C.) y Constantinopla (381 d.C.), donde se adoptaron fórmulas como el Credo Niceno. Sin embargo, su terminología y conceptos surgieron de interpretaciones filosóficas posteriores que intentaron explicar el misterio de Dios en términos humanos; esto aun cuando las escrituras lo expresan de una forma clara y contundente: Dios fue manifestado en carne (Primera de timoteo 3 verso 16). Ni los apóstoles de Cristo ni la iglesia primitiva hablaron o enseñaron jamás sobre una “Santísima Trinidad”. Este dogma fue eventualmente aceptado e impuesto por la Iglesia Imperial, mejor conocida como la Iglesia Católica Romana.

En primer lugar, una cuestión esencial que surge al examinar el Dogma de la Santísima Trinidad es: ¿Quién es el Padre de Jesucristo? Según la Trinidad, Jesucristo es Dios el Hijo, pero la Biblia enseña que el Padre envió a Su Hijo (Juan 3 verso 16). Sin embargo, en el relato de la concepción de Jesús, el ángel Gabriel declara que el Espíritu Santo vendrá sobre María (Lucas 1 verso 35). Esto plantea una contradicción interna desde la concepción trinitaria: ¿Es Dios el Padre o Dios el Espíritu Santo quien engendra a Jesús? Si ambos son la misma esencia pero distintas personas, ¿por qué existe esta confusión? ¿Quién es el Padre del Dios Hijo: el Padre o el Espíritu Santo? La Escritura no ofrece ninguna respuesta clara desde el entendimiento trinitario, dejando un vacío doctrinal que cuestiona la coherencia interna de esta enseñanza Católica Romana que absolutamente nada tiene que ver con la sana doctrina que encontramos en las Sagradas Escrituras..

Otro punto que desafía la doctrina trinitaria es la muerte del Señor Jesucristo. Si Jesús es Dios el Hijo, como lo enseña la Trinidad, y un Dios no puede morir porque es eterno y es espíritu según San Juan 4 verso 24, ¿cómo es que Jesús murió en la cruz? Los defensores de la Trinidad argumentan que fue su naturaleza humana la que murió, mientras su naturaleza divina permaneció intacta. Pero esto plantea aún más preguntas: ¿Se puede dividir la esencia de Cristo entre lo humano y lo divino de manera funcional? Si su naturaleza divina no murió, ¿qué significa entonces el sacrificio completo que se proclama en el evangelio?

Además, la palabra “Trinidad” no aparece en ninguna parte de las Escrituras. Ningún autor bíblico utiliza esta terminología ni describe a Dios como un ser triuno. La idea de tres personas coiguales y coeternas no es enseñada en la Biblia. Por ejemplo, Deuteronomio 6 verso 4 afirma: “Oye, Israel: El Señor nuestro Dios, el Señor uno es.” La unicidad de Dios es una enseñanza central tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. Si Dios es una sola entidad, ¿cómo encaja la idea de tres personas distintas en una misma esencia?

Otra cuestión problemática es la noción de que Dios es una “persona” o tres “personas” coiguales. Este lenguaje es un intento humano de explicar algo que la Escritura nunca define de esa manera. El concepto de “persona” como se entiende hoy no existía en los tiempos bíblicos, lo que sugiere que esta terminología es una invención posterior. ¿Por qué deberíamos basar nuestra comprensión de Dios en conceptos filosóficos humanos y no en la revelación bíblica?

La realidad es que la doctrina de la Trinidad fue desarrollada por hombres que intentaban explicar un misterio divino que no comprendían completamente. Concilios como los de Nicea (325 d.C.) y Constantinopla (381 d.C.) establecieron la Trinidad como dogma, pero estas decisiones fueron influenciadas por disputas políticas y filosóficas más que por una exégesis fiel de las Escrituras. Estos hombres jamás tuvieron la revelación del Espíritu de Dios sobre estas cosas, les fue cegado el entendimiento. 

En conclusión, la doctrina de la Santísima Trinidad está llena de inconsistencias y lagunas que desafían su validez. Si bien muchos la aceptan como verdad, es fundamental examinar críticamente estas enseñanzas a la luz de la Biblia y no de tradiciones humanas. La Escritura nos llama a buscar la verdad y a no conformarnos con dogmas que no resisten un escrutinio bíblico profundo.

Primera de Timoteo 3 versos 14 al 16:

Esto te escribo, aunque tengo la esperanza de ir pronto a verte, para que si tardo, sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad. E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad:

Dios fue manifestado en carne,

Justificado en el Espíritu,

Visto de los ángeles,

Predicado a los gentiles,

Creído en el mundo,

Recibido arriba en gloria.

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