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El peligro del poder en manos humanas

“El poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente” (Lord Acton). Esta máxima histórica refleja una verdad bíblica: “El corazón del hombre es engañoso y perverso, ¿quién lo conocerá?” (Jeremías 17:9). Cuando Dios dio al hombre autoridad sobre la creación (Génesis 1:28), nunca le concedió dominio sobre otros seres humanos, pues conocía el riesgo de tiranía: “No hagáis violencia al extranjero ni lo oprimáis… No angustiarás a la viuda ni al huérfano” (Éxodo 22:21-22). Sin embargo, desde Caín (Génesis 4:8) hasta los imperios opresores (Daniel 7:23), la historia confirma que el hombre, al usurpar poder sobre sus semejantes, “pisotea al débil y exige tributo” (Amós 5:11).

Análisis: La erosión democrática en EE.UU. bajo el gobierno de Trump

Los eventos recientes en Estados Unidos han generado alarmas sobre un patrón autoritario en la administración del presidente Donald Trump. Durante sus últimos siete  meses en el cargo (enero 2025-Agosto 2025, Trump ha continuado cuestionando repetidamente los resultados electorales del 2020 sin presentar pruebas concluyentes, contradiciendo a su propio Departamento de Justicia y a funcionarios republicanos. Ha Movilizado fuerzas militares domésticas de manera inusual: Hace unas semanas atras lo hiso en Los Angeles, California y desde hace unos dias atras lo ha hecho tambien en  Washington D.C., la capital estadounidense. Ya en enero del 2021 habia autorizado la presencia de 25,000 Guardias Nacionales para la toma de posesión presidencial (The Washington Post). 

Contexto histórico:

EE.UU. tradicionalmente evitó el uso militar interno (Posse Comitatus Act, 1878). Expertos en democracia (Freedom House, 2021) documentaron un declive en libertades durante este periodo. El asalto al Capitolio (6/1/2021) marcó un precedente de violencia política instigada por un presidente saliente. 

Comparación con Latinoamérica:

Las acciones de Trump evocan estrategias de autócratas latinoamericanos:

  • Negación de resultados electorales (como Fujimori en Perú, 2000)
  • Militarización de espacios civiles (similar a Pinochet en Chile)
  • Narrativa de fraude sin pruebas (como Maduro en Venezuela)
  • Busca terminar con el Habeas corpus y la extinción de los Derechos Humanos mientras da persecución judicial a sus enemigos políticos (como Bukele en El Salvador)

Datos clave:

  • 81% de politólogos encuestados (Bright Line Watch, 2020) identificaron “señales de autoritarismo”.
  • El Índice de Democracia (EIU, 2021) degradó a EE.UU. a “democracia defectuosa”.

Perspectiva bíblica:

Cuando el poder se corrompe (Proverbios 29:2), los cristianos deben:

  1. Defender la verdad (Zacarías 8:16)
  2. Proteger al vulnerable (Isaías 1:17)
  3. Orar por las autoridades (1 Timoteo 2:1-2) sin avalar injusticias (Hechos 5:29)

Más que “república bananera”, EE.UU. enfrenta una crisis institucional sin precedentes desde la Guerra Civil. Como señaló el historiador Timothy Snyder: “El autoritarismo no llega de golpe, sino por pasos normalizados”. La vigilancia ciudadana y eclesial sigue siendo esencial.

El fracaso de los gobiernos humanos

Los sistemas políticos actuales -ya sean monarquías, democracias o dictaduras- están en crisis porque se basan en “la soberbia del poder humano” (Proverbios 29:2). Babilonia (Isaías 14:4-6), Roma (Apocalipsis 18:2) y todos los reinos terrenales terminan devorándose a sí mismos: “Todos beben de la copa de la ira de Dios” (Jeremías 25:15). El problema no es el gobierno en sí, sino que “el mundo entero está bajo el maligno” (1 Juan 5:19), y sus estructuras reflejan esa corrupción.

El fin de los gobiernos humanos

El “fin del mundo” (Mateo 24:3) no es el fin de la vida, sino el fin de un sistema rebelde: “Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo” (Apocalipsis 11:15). Daniel profetizó que “el Dios del cielo levantará un reino que jamás será destruido” (Daniel 2:44), y Cristo vendrá a “destruir todo dominio, autoridad y potencia” (1 Corintios 15:24). Mientras los humanos gobiernan, hay guerras (Santiago 4:1); cuando Cristo reine, “juzgará entre las naciones… y volverán sus espadas en arados” (Isaías 2:4).

La única solución: El gobierno de Cristo

Jesús no vino a reformar gobiernos, sino a establecer uno nuevo: “Mi reino no es de este mundo” (Juan 18:36). Su autoridad se ejercerá con justicia: “Con rectitud juzgará al pobre… y con equidad decidirá por los mansos” (Isaías 11:4). Por eso anhelamos el día en que “la tierra será llena del conocimiento de Jehová” (Isaías 11:9), y “no habrá más muerte, ni llanto, ni dolor” (Apocalipsis 21:4).

Conclusión práctica:

  • Para los gobernantes: “Practiquen la justicia, amen la misericordia y humíllense ante Dios” (Miqueas 6:8).
  • Para la Iglesia: “Somos embajadores de un reino superior” (2 Corintios 5:20). No nos conformamos con este mundo, pero servimos en él (Mateo 5:13-16).
  • Para todos: “Orad por los reyes y autoridades” (1 Timoteo 2:2), pero esperad “al que ha de venir” (Apocalipsis 22:20).

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