SUEÑO PROFÉTICO; EL CENTRO DE OPERACIONES DE LA MUERTE: Cuando Dios Muestra lo que el Hombre No Quiere Ver

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Hermanos y hermanas, sean todos bienvenidos a la casa del Señor Jesucristo. Bienvenidos también nuestros invitados de esta noche, FAMILIARES Y AMIGOS DE NUESTRA AMADA Y MUY QUERIDA FAMILIA RUBIO. Hoy celebramos junto a nuestros amados hermanos Jesús y hermana Nicole el próximo y pronto nacimiento de Sofía, hermana de Mateo. Nos alegramos y bendecimos la vida de esta preciosa familia.

Así como sabemos la fecha aproximada del nacimiento de Sofía, para todo ser humano ese momento es de celebración. Vivimos en tiempos donde el día del nacimiento incluso lo decide un doctor: “Te programamos para el 15 de mayo, el 24 de junio o el 16 de agosto”, le dice a la mamá. La fecha de nacimiento puede ser programada por el hombre, pero no así la fecha de la muerte, aunque ésta viene amarrada a la fecha de nacimiento desde la eternidad. Desde el mismo momento en que una persona recibe una fecha de nacimiento, también le es asignada una fecha de muerte en el mundo espiritual que se manifiesta eventualmente en el mundo natural. Lo que no está asignado es el destino final: condenación o salvación eterna. Eso lo decide cada uno en el transcurso de su vida natural y terrenal delante de Dios.

A partir de esto, esta noche hoy voy a compartirles un sueño profético con mucha urgencia. Es mi oración que la palabra de nuestro Dios llegue a cada una de sus vidas.

“La vida y la muerte están en manos del Señor”, nos dice la Escritura en Job 12:10 y en Salmos 31:15. 

En lo personal, en sueños y en visiones he sido llevado al paraíso; he visto en él al Señor Jesucristo, y también he visto a Satanás, por muy extraño que eso les parezca (2 Corintios 12:2-4). He sido llevado en sueños al abismo, y de igual manera he sido llevado al infierno (Apocalipsis 20:1-3). Pero nunca antes había sido llevado a lo que llamaré “EL CENTRO DE OPERACIONES DE LA MUERTE“.

Resulta que la muerte, que también es un espíritu maligno —pues “la paga del pecado es muerte” (Romanos 6:23)—, tiene su propio lugar desde donde opera, y no es el infierno. El infierno es la cárcel donde ella lleva a los condenados (Apocalipsis 20:14-15), pero su centro de operaciones está en otro lugar. A ese lugar permitió el Señor Jesucristo que su Espíritu Santo me llevara este pasado jueves 9 de abril de 2026. Y es precisamente de lo que allí sucedió que voy a hablarles esta noche.

Job 12:10 – “En su mano está el alma de todo viviente, y el espíritu de todo género humano.”La vida y la muerte no son azar; Dios tiene el control final.
Romanos 6:23 – “La paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús.”La muerte no es solo un evento biológico, sino un espíritu que opera como consecuencia del pecado.
2 Corintios 12:2-4 – Pablo fue arrebatado al tercer cielo y oyó palabras inefables.Base bíblica para visiones y sueños sobrenaturales, incluso viajes espirituales.
Apocalipsis 20:1-3 – El ángel prende a Satanás y lo arroja al abismo.El abismo es un lugar real de retención espiritual.
Apocalipsis 20:14-15 – “La muerte y el Hades (Infierno) fueron lanzados al lago de fuego.”La muerte es una entidad que será destruida al final; por ahora, tiene poder y jurisdicción.
Hebreos 2:14-15 – Cristo destruyó mediante su muerte al que tenía el imperio de la muerte, es decir, al diablo.Satanás opera a través del espíritu de muerte, pero Cristo ya lo venció en la cruz.

TEXTO BASE: 

Job 33:14-15

“Sin embargo, en una o en dos maneras habla Dios;
pero el hombre no entiende.
Por sueño, en visión nocturna,
cuando el sueño cae sobre los hombres,
cuando se adormecen sobre el lecho…”

Jeremias 23:28

El profeta que tuviere un sueño, cuente el sueño; y aquel a quien fuere mi palabra, cuente mi palabra verdadera. ¿Qué tiene que ver la paja con el trigo? dice Jehová. 

Números 12:6

“Oíd ahora mis palabras:
Cuando haya entre vosotros profeta de Jehová,
le apareceré en visión,
en sueños hablaré con él.”

Juan 3:18-19

“El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. 19 Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas.” 


Hebreos 9:27

Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio.”

Ezequiel 33:6

“Pero si el atalaya viere venir la espada y no tocare la trompeta, y el pueblo no se apercibiere, y viniendo la espada, hiriere de él a alguno, éste fue tomado por causa de su pecado, pero demandaré su sangre de mano del atalaya.” 

Mateo 24:38-39

Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca, y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre.” 

INTRODUCCIÓN

Hay momentos en los que Dios nos habla con susurros…  Dios muestra. Y cuando Dios muestra…  no es para entretener… es para despertar. El problema no es que Dios no hable…  El problema es que su pueblo no está escuchando y lo que es peor, NO QUIERE ESCUCHAR.

Jueves 9 de abril de 2026

Dios habla por medio de sueños y visiones nocturnas

El pasado Jueves 9 de abril en mis sueños tuve un sueño dentro de otro sueño que voy a compartirles.

Apareci en un lugar desconocido, mas negro que la noche, pero un negro que daba terror, lugubre, sin vida alguna en el-flat, tenebroso. Frente a mí apareció una gigantesca pantalla con el mismo fondo oscuro, lúgubre y tenebroso del lugar. Era un tipo de oscuridad que yo jamás, nunca antes había visto. Hoy, después de analizar  y meditar en lo sucedido y recibir revelación del Espíritu de Dios llego a la conclusión que aquel lugar era “el centro de operaciones de la muerte”. 

Ella tiene su propio lugar de operaciones, honestamente yo no lo sabia, es un lugar no de almas sino de datos; las almas perdidas ellas las “arresta” y las deposita en el infierno. Ella trabaja con datos, información que tiene a su disposición desde el día que nacemos hasta el día que morimos. Ella conoce a todos aquellos que van a ser condenados aun antes de morir, lo sabe porque tiene acceso a toda esa información que le es dada de lo alto.

La Biblia también nos dice que el Señor sabe quiénes han de ser salvos, porque Sus ovejas escuchan Su voz y le siguen (Juan 10:14, 27; 2 Timoteo 2:19). Por eso, aunque la muerte opera con poder, no puede tocar a aquellos que están en la mano del Señor Jesus (Juan 10:28-29).

A mis espaldas, mientras miraba aquella gigantesca pantalla oscura frente a mi: negra, tenebrosa y lúgubre igual que todo aquel lugar, del lado derecho de mis hombros, escuché una voz seca, sin vida, sin luz, sin tono, sin presencia de nada, Yo sabía que una “entidad” que yo no lograba reconocer estaba ahí pero no podía verla ni identificarla. 

Era la voz de la muerte que se preparaba a mostrarme los datos que tenía sobre la congregación que pastoreo y sobre otras personas que, a esta fecha, no conozco. Dios el Señor le había ordenado a la muerte que me mostrara y enseñara aquella información. En ningún momento me amenazó, en ningún momento me sentí en peligro, pero si les confieso me sentí triste y aterrorizado por lo que vi. 

Frente a mí, en esa pantalla gigante, más negra que la noche, comenzaron a aparecer fotografías colgadas en el aire. Las fotos mostraban los rostros de hermanos y de hermanas de nuestra congregación. Otras, mostraban los rostros de personas que a este momento no conozco pero que podría quizás conocer y encontrar en el futuro, no lo sé. Estas fotografías iban pasando una tras otra en el aire, de izquierda a derecha, como si fuera un álbum digital desplazándose hacia la derecha. Para cada fotografía la muerte me daba el suficiente tiempo para que memorizara la información que cada una de ellas contenía. 

En cada fotografía aparecía el nombre de la persona que en ella estaba; incluía además la fecha de nacimiento en la parte inferior izquierda y… esto es espeluznante… En la parte inferior derecha de cada fotografía aparecía la fecha de muerte de cada persona. Lo impactante era que todas las fechas de muerte estaban aún en el futuro. En esas fotografías estaban los rostros de muchos de ustedes y de hermanos que ya no están con nosotros en la congregación. Yo los vi. El Señor Jesus le ordeno a la muerte que los mostrara. Yo luchaba por memorizar todos aquellos datos. La muerte sabe quienes son calientes, quienes son tibios, y quienes son fríos. La muerte conoce a los obedientes y conoce a los desobedientes, sabe quienes están sometidos a la voz de Dios y conoce quienes son los rebeldes. Toda esa información está en su poder.

De todas las personas que me mostró en fotografías en ese momento, ninguna había muerto en la tierra aun. Todos estaban con vida pero ya tenían, cada uno de ellos, su propio día de la muerte asignado. Pero otro dato más, mientras las fotografías pasaban una a una con toda aquella información, algunas de ellas incluían una frase adicional: Aparecía el nombre de la persona, la fecha de nacimiento y la fecha de muerte pero agregado a esto había un letrero encima de la fotografía, como a manera de un sello puesto encima de la foto que decía: “Ha sido condenado”. No todas, pero sí varias de las fotografías de personas que hoy viven y que conozco. Por supuesto no diré los nombres, no puedo, no me es permitido, no me es lícito; solamente es información que por alguna razón el señor ha ordenado que se me mostrara. Yo trataba y luchaba por memorizar toda aquella información porque yo sabía que en el sueño estaba dormido y quería anotar toda esa información tan pronto despertara.

Ahora, les cuento algo más, al final de todas las imágenes, fotografías que la muerte me mostró, al final, la última fotografía que me mostró fue mi propia fotografía. Vi mi rostro y leí mi fecha de nacimiento y la fecha de mi propia muerte. Vi el mes y el día. 

Después de esto desperté al otro sueño, pues como les dije en el principio, este sueño ocurrió dentro de otro sueño. En ese momento busqué a mi esposa para contarle todo lo que había visto y tan pronto me fuese posible tenía la urgencia de hacérselo saber a todos ustedes, la Iglesia del Señor. Estábamos en la iglesia, afuera. Había muchos hermanos de la iglesia alrededor, estaban jugando pelota, corrían de una lado a otro. Yo les llamaba y les decía que tenía algo importante y urgente que comunicarles pero cuando intentaba compartir el sueño y toda aquella información con ustedes, ninguno me prestaba atención. Estaban distraídos, jugando pelota, ocupados en otras cosas menos en el Señor. 

Estaban en peligro de muerte y no la veían venir. Ya tenían un día asignado y era increíble que la muerte lo sabía pero ustedes no. Y no era porque Dios no se los quisiera informar es porque no había manera de que ustedes se ocuparan de lo espiritual porque estaban hundidos y distraídos en el mundo de lo natural. Y lo peor, es que todas las personas que yo había visto en las fotografías estaban allí jugando pelota, distraídos, tenían tiempo para jugar pero no tenían tiempo para buscar de Dios ni mucho menos para escuchar de su palabra 

Luego de todo esto me desperté completamente.

Números 12:6“Oíd ahora mis palabras:
Cuando haya entre vosotros profeta de Jehová,
le apareceré en visión,
en sueños hablaré con él.”

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