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El pasaje de Gálatas capítulo 1 nos ofrece una advertencia solemne y una maldición implacable contra aquellos que se atrevan a modificar, distorsionar o pervertir el evangelio de Cristo. El apóstol Pablo es contundente al señalar que solo existe un evangelio, una verdad revelada por Dios a la humanidad, y que intentar cambiar su contenido o propósito tiene graves consecuencias espirituales.

Un solo evangelio, una sola verdad

Pablo dice en Gálatas capítulo 1 versos 6 y 7: \”Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente. No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo.\” La sorpresa de Pablo revela la gravedad de lo que estaba sucediendo en la iglesia de Galacia: algunos “maestros” estaban desviando a los creyentes hacia doctrinas falsas y distorsionadas.

Esta advertencia es crucial hoy más que nunca, ya que vivimos en tiempos donde las verdades bíblicas están siendo modificadas para agradar a la gente o para ajustarse a los deseos humanos. Tal como lo expresa Segunda de Timoteo capítulo 4 versos 3 y 4: \”Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas.\” En este pasaje, Pablo profetiza que muchos, en los últimos tiempos, se apartarán del evangelio verdadero para seguir enseñanzas erróneas que satisfacen sus propios deseos.

La inmutabilidad del evangelio

Pablo no solo advierte a la iglesia de Galacia, sino que afirma categóricamente que no hay otro evangelio. En Gálatas capítulo 1 versos 8 y 9, Pablo insiste dos veces en la gravedad de pervertir el evangelio: \”Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema… Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema.\”

Este mensaje nos recuerda que el evangelio de Cristo es inmutable; no puede ser modificado ni por un hombre, ni por ángeles, ni por ninguna autoridad terrenal o espiritual. Como dice en Judas capítulo 1 verso 3: \”exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos.\” Esta fe fue dada una vez y para siempre, y no debe ser alterada por ninguna razón.

¿Por qué cambiar el evangelio?

La pregunta que surge es: ¿Por qué cambiar lo que Dios ha dado? Pablo expone en Gálatas capítulo 1  verso 10 que muchos lo hacen para agradar a los hombres: \”Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo.\”

El deseo de complacer a la sociedad, adaptarse a las modas culturales o evitar el rechazo, lleva a muchos a comprometer la verdad del evangelio. Sin embargo, el verdadero siervo de Cristo no busca la aprobación humana, sino la fidelidad a Dios y a Su palabra. Jesús mismo advierte en Mateo capítulo 15 verso 14 sobre los \”ciegos guías de ciegos\”, que conducen a la destrucción a aquellos que los siguen sin discernir.

El peligro de seguir doctrinas falsas

En los tiempos actuales, vemos el cumplimiento de la advertencia de Pablo en muchas iglesias y movimientos que predican \”otro evangelio\”, un mensaje distorsionado que se ajusta a las pasiones y deseos de este mundo. Como Jesús lo predijo en Mateo capítulo 24 verso 24: \”Porque se levantarán falsos cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos.\” Este es el peligro al que estamos expuestos si no permanecemos firmes en la verdad del evangelio.

Conclusión

Pablo es claro: no hay otro evangelio. Cualquier distorsión, cualquier adición o sustracción, es un ataque directo contra la verdad divina. Los que predican un evangelio diferente, o los que lo siguen, están bajo una maldición, como dice Gálatas capítulo 1 versos 8 y 9: \”Sea anatema.\” En un mundo que constantemente busca nuevas formas de reinterpretar la verdad, debemos recordar lo que Pablo dijo en Primera de Corintios capítulo 3 verso 11: \”Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo.\”

Debemos mantenernos firmes en el evangelio original, aquel que fué dado a nosotros por medio de los Apóstoles y Profetas, sin comprometerlo ni alterarlo, porque es el único mensaje que trae salvación.