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Frecuentemente soy cuestionado por mis denuncias y críticas hacia el poder corrupto, abusivo, malintencionado, manipulativo y engañoso, bajo cuya influencia caen como presas millones de personas en las naciones del mundo. Se me acusa de hablar con “odio” contra aquellos que ostentan y abusan del poder temporal que sus mentiras les han otorgado. Esta mañana recibí un mensaje vía Messenger que comparto a continuación con ustedes, reservando, por supuesto, el nombre de la persona que me lo envió. Opto por hacerlo público porque no puedo responder individualmente a esta clase de perspectiva; de esta manera, podemos abarcar más terreno, ya que sé que muchos comparten este sentir. Aquí está el texto que recibí esta mañana:”

“Que tal Pastor, yo lo escucho de vez en cuando y en realidad me gusta y aprendo quizas de la mayoria de sus enseñanzas. Ultimamente e visto su negatividad y odio hacia la nueva administracion por la manera que esta ejecutando cambios que no le parecen a muchos, especialmente los del partido de izquierda (democratas) o personas que no se alinean a fundamentos cristianos. Podria hacerle una gran lista como la nueva administracion se alinea a nuestros fundamentos pero usted es una persona sabia y me imagino que ya esta enterado. Me gustaria saber porque tiene ese enojo contra la nueva administracion? Es por su tomo migratorio? Yo diria Pastor que siga predicando como lo a hecho y El Señor se encargara del resto, como seguidores de Jesucristo devemos respetar a las autorodades eligidas porque Dios lo permitio asi y es por alguna razon y con un proposito. Lo amo en Cristo Jesus y que El Señor lo bendiga a usted y sus seres queridos. 

Respetamente,”

Mi respuesta: Paz y bien hermano.

Su premisa parte de un argumento y comprensión equivocada de la realidad. Usted enfoca su entendimiento desde un punto de vista partidario: Demócratas vs Republicanos, y asume que “los demócratas son satánicos y los republicanos cristianos”. Esta valoración es incorrecta y lleva a conclusiones erróneas. Tanto republicanos como demócratas son políticos con un enfoque secular; ninguno de los dos grupos es cristiano en el amplio sentido de la palabra. Los demócratas pueden fallar en su liberalismo (apoyan el aborto y el matrimonio gay entre tantas otras abominaciones) y los republicanos en su extremismo (apoyan el racismo, el nazismo, KKK y tienen como lider a un narcisista y mentiroso y criminal convicto, son cobardes cuando callan y permiten los abusos de poder su su “rey” entre muchas otras abominaciones); unos apoyan políticas que permiten el aborto y los otros apoyan acciones que ponen en riesgo vidas fuera del vientre. La plaga de armas de fuego (NRA) dentro y fuera de los Estados Unidos y el gran negocio de la muerte que este provoca es sostenido y permitido por el partido republicano. 

Le aclaro hermano que mi argumento y mi denuncia no es partidaria, sino más bien evangélica-cristiana. No hablo desde una estructura política o partidaria, sino desde la Justicia y la Verdad que las Escrituras exigen de mí. En una era marcada por políticas migratorias discriminatorias bajo la administración de Donald Trump, es fundamental revisar las enseñanzas bíblicas sobre el trato a los extranjeros. La Biblia, en Lucas 1:53-55, destaca la importancia de cuidar a los marginados y forasteros, contrastando con políticas que estigmatizan a los inmigrantes como “criminales”. Este enfoque bíblico nos llama a actuar con justicia y empatía hacia los vulnerables, desafiando las narrativas y políticas excluyentes y racistas, hipócritas y abusivas del gobierno actual.

Bajo su analogía, el Señor Jesús habló con odio, cuando llamó a los fariseos “tumbas blanqueadas, hipócritas, ladrones, corruptos” (Mateo 23:27-28). Asimismo, Juan el Bautista, cuando le dijo a Herodes que dejara a la mujer de su hermano, no hablaba desde el odio, sino desde la verdad (Lucas 3:19-20). Estos ejemplos muestran que enfrentar las injusticias con verdad y firmeza es también una demanda bíblica. No, hermano, “no hablo desde el odio ni desde el enojo”, hablo desde la verdad, la justicia y el amor que las escrituras exigen de mi persona como siervo de Dios (Santiago 2 y 5). 

Usted también se equivoca al creer que Donald Trump es cristiano solo porque se opone al aborto. Nada más alejado de la verdad. Según reportes, Trump ni siquiera cree en Dios; nunca ha leído la Biblia y no muestra interés en ella. En una ocasión, un periodista le preguntó si pediría perdón a Dios por sus actos y él respondió que no tenía razón alguna para hacerlo, sugiriendo que quizás sería lo contrario.

Jesús nos enseñó que debemos juzgar a las personas no solo por lo que dicen sino también por lo que hacen. Consideremos las acciones de Trump: ha sido acusado de delitos y comportamientos inmorales, incluyendo adulterio y múltiples acusaciones de abuso. Además, su gestión ha llevado a la quiebra a varias de sus empresas y su administración permitió el violento asalto al Capitolio el 6 de enero de 2021, donde murieron personas incluyendo oficiales de policía.

Además, es importante cuestionar: ¿Cómo es posible que a los políticos se les permita “hablar de Dios” y a los siervos de Dios se nos critique por denunciar la mentira y el abuso de poder? La Biblia y la historia de los profetas y apóstoles nos muestran que parte de su misión era denunciar el pecado y a los gobernantes corruptos. Desde el profeta Natán reprendiendo a David (2 Samuel 12:1-14) hasta los apóstoles Pedro y Juan enfrentándose al Sanedrín (Hechos 4:19-20).

El pecado y la injusticia son constantes a lo largo del tiempo; cambian los nombres y las épocas, pero no la esencia del mal. Ayer fue Herodes o Acab, hoy es Trump. Ayer, profetas como Elías, Eliseo, Natán, Samuel, y apóstoles como Pedro, Juan y Pablo denunciaron el mal; hoy nos toca a nosotros continuar esa labor. No nos equivoquemos, el pecado permanece igual y el Espíritu del Señor continúa su obra. Jesús dijo: “Yo estaré con vosotros hasta el fin del mundo” (Mateo 28:20). Esta verdad nos impulsa a seguir proclamando justicia y verdad en todas las generaciones.

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