Ananías y Safira: Un Solemne Recordatorio de la Santidad de Dios y la Pureza de Su Iglesia.
El juicio a Ananías y Safira revela la santidad intransigente de Dios. No murieron por la ofrenda, sino por mentir al Espíritu Santo. Su hipocresía fue confrontada drásticamente, instaurando un “gran temor” en la iglesia. Este acto no la detuvo, sino que la purificó, atrayendo a multitudes. Es una advertencia eterna: Dios prefiere una iglesia pequeña y pura a una multitud que tolera la mentira y tienta Su Espíritu Santo.










