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Todos estamos claros que la política partidista, utilizada por los políticos para llegar al poder, es inherentemente corrupta desde su raíz. La política partidista finalmente termina controlando los gobiernos de las naciones y afecta directamente la vida de los habitantes del planeta Tierra. Son precisamente estas políticas las que definen el precio de la canasta básica, propician guerras en los campos de batalla y guerras comerciales, determinan los aranceles, la salud de las poblaciones, la educación, y el armamentismo militar, que no es otra cosa más que la multimillonaria industria de la muerte.
Ahora, ¿qué tiene que ver la iglesia con todo esto? ¿Por qué debe la iglesia informarse y conocer los hilos del poder y entender cómo funcionan para poder efectivamente cumplir con su labor pastoral de ser la sal y la luz del mundo? Estamos viviendo en una era sin precedentes, donde los gobiernos autoritarios y líderes supremacistas, narcisistas e irracionales están alzándose con el poder de las naciones. En este contexto, la iglesia no puede permanecer ajena a la realidad política y social. Debe estar informada y preparada para actuar como una fuerza de equilibrio y moralidad, abogando por la justicia, la paz y el bienestar común.
Es esencial que la iglesia comprenda estos mecanismos para interceder eficazmente en nombre de los oprimidos y para influir en políticas que reflejen los valores del reino de Dios. Esto implica no solo orar por los líderes y las naciones, sino también participar activamente en los procesos cívicos y comunitarios, educar a sus miembros sobre sus derechos y responsabilidades y colaborar con otros sectores para promover cambios positivos.
Es importante que la iglesia comprenda los entresijos (el cómo se mueven las aguas debajo del puente) de la política y el funcionamiento subyacente de los procesos gubernamentales por varias razones:
Influencia en la Política Social y Moral:
La iglesia a menudo representa valores y principios morales que pueden influir en la legislación y políticas públicas. Entender la política permite a la iglesia abogar de manera efectiva por leyes y políticas que reflejen sus valores en cuestiones como la justicia social, la protección del medio ambiente, los derechos humanos y más.
Protección de la Libertad Religiosa:
Comprender la política ayuda a la iglesia a defender la libertad de culto y otras libertades religiosas que pueden ser restringidas por leyes gubernamentales. Esto es crucial para operar sin interferencia y para proteger los derechos de sus miembros a practicar su fe.
Educación y Orientación a la Comunidad:
La iglesia desempeña un papel educativo y orientador para sus miembros y la comunidad en general. Al entender la política, puede proporcionar una guía informada sobre cómo las decisiones políticas afectan la vida diaria y cómo los miembros pueden participar de manera significativa en los procesos democráticos.
Promoción de la Justicia y la Paz:
Muchos principios bíblicos se alinean con temas de justicia social, paz y cuidado de los necesitados. Al entender cómo funcionan los sistemas políticos, la iglesia puede ser un agente de cambio más efectivo, promoviendo políticas que alivien la pobreza, combatan la injusticia y fomenten la paz.
Participación Activa en la Sociedad:
Jesús enseñó a ser “la sal de la tierra” y “la luz del mundo” (Mateo 5:13-14), lo que implica una llamada a influir en la sociedad para bien. Comprender la política permite a la iglesia participar activamente en la sociedad de manera que refleje y promueva los valores del reino de Dios.
Respuesta a Desafíos Contemporáneos:
Los desafíos contemporáneos como el cambio climático, la inmigración, y la desigualdad económica requieren respuestas informadas y bien consideradas. La comprensión política permite a la iglesia responder de manera relevante y basada en conocimiento a estos problemas globales y locales.
Al comprender cómo “se mueven las aguas debajo del puente”, la iglesia puede navegar mejor en el complejo mundo de la política, manteniendo su integridad mientras se esfuerza por ser efectiva en su misión y ministerio en el contexto más amplio de la sociedad.



