¿Qué pesa más: mil libras de aire o mil libras de hierro? La hipocresía y la doble moral de la Iglesia

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Hace dos mil años, nuestro amado Señor Jesucristo denunció y acusó de hipocresía al sistema y a los líderes religiosos de su tiempo. Les llamó \”sepulcros blanqueados,\” personas que aparentaban pureza por fuera, pero estaban llenas de corrupción y maldad por dentro (Mateo capítulo 23 verso 27). Los acusó de hipócritas y traidores, que por un lado enseñaban una cosa y, por otro, hacían otra. Les dijo: \”Atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres; pero ellos ni con un dedo quieren moverlas\” (Mateo capítulo 23 verso 4).

Hoy, pareciera que la iglesia ha alcanzado de nuevo el mismo nivel de doble moral e hipocresía. Surge entonces la pregunta: ¿Qué pesa más: mil libras de aire o mil libras de hierro? Pesan lo mismo, sería la respuesta lógica, pero aquí lo que realmente pesa es la incongruencia, la hipocresía, la doble moral. Si esta fuera una campaña electoral como la que llevó a Bill Clinton a la presidencia en los años 90, podríamos decir: \”¡Es lo mismo, estúpido!\”

El reciente ejercicio electoral ha sido devastador para los más débiles de este país, aquellas personas que, de forma derogatoria, el Sr. Trump y su partido llaman \”ilegales\” (cuando en realidad, nadie es ilegal en este mundo que pertenece a Dios). El colmo de todo esto es que, en caso que usted no lo sabía, nuestras iglesias Hispano-Parlantes en los Estados Unidos están llenas de “ilegales”. !¡Qué barbaridad! Es bien conocido que el Sr. Trump es ofensivo, misógino, violador, narcisista, adulador de sí mismo, y un mentiroso sin reparos. Sin embargo, la iglesia cristiana en los Estados Unidos le ha dado su apoyo abrumador, al punto de llevarlo nuevamente a una victoria electoral. ¿Acaso no es esto una muestra de hipocresía y doble moral? La misma iglesia que condena a los demócratas por apoyar el matrimonio homosexual y el aborto, que son cosas que ciertamente Dios condena (Levítico capítulo 18 verso 22, Salmo capítulo 139 versos 13 al 16), es la misma que respalda a un hombre que abiertamente vive en pecado y orgullo y que ademas, lo que menos tiene es a Cristo en su corazon. 

Y lo peor de todo esto, como si lo demás no fuese suficiente, es que la mayor promesa de su campaña es \”deportar a todos los indocumentados y separar a las familias más pobres y necesitadas de este país.\” ¿Acaso no es misión de la iglesia alzar la voz por los más débiles entre nosotros? O quizás me equivoco; algo ocurrió en los últimos dos mil años y no noté que la misión cambió de proteger a los más vulnerables y necesitados a sostener y apoyar la mano del verdugo y gobernante de este mundo.

Entonces, ¿En qué quedamos? ¿Que pesa más mil libras de aire o mil libras de hierro? ¿Somos o no somos luz en este mundo (Mateo capítulo 5 versos 14 al 16)? ¿Somos o no somos la sal de la tierra?

La iglesia parece haber perdido el rumbo, olvidando su misión y su propósito. En Lucas capítulo 4 versos 18 y 19, el Señor Jesucristo claramente establece la visión y misión de la iglesia: \”El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón, a pregonar libertad a los cautivos y dar vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a predicar el año agradable del Señor.\” Si esta es la misión y visión dada por el Señor Jesucristo a su iglesia, ¿cómo es posible que la iglesia haya dado un cheque en blanco a Donald Trump, un hombre cuyas políticas y acciones oprimen, ofenden, persiguen, destruyen las familias de los mismos necesitados a quienes Cristo nos manda servir?

¿Hasta dónde hemos llegado? ¿Estamos tan ciegos y dormidos? La Escritura nos llama: \”Despiértate, tú que duermes, y levántate de los muertos, y te alumbrará Cristo\” (Efesios capítulo 5 verso 14). En mi experiencia personal, conozco a un solo pastor que me ha dicho estar de acuerdo conmigo, aunque no se atreve a hablar por miedo a ser marginado. ¿Por qué callamos? ¿Por qué, no solamente toleramos la maldad y la injusticia sino que también la avalamos?

La iglesia no debería tomar partido en disputas políticas, que son pleitos de poder entre personas del mundo, servidores del diablo, que buscan sus propios intereses. En cambio, debemos enfocarnos en cumplir el propósito que Dios nos dio. Pero la confusión ya no reina sólo en el mundo, sino que se ha infiltrado en la iglesia. ¡Qué tristeza da ver tanta cobardía y líderes ciegos!

La Palabra de Dios nos llama a ser \”sal y luz\” en el mundo (Mateo capítulo 5 verso 13 al 16), a no conformarnos a los patrones de este siglo, sino a ser transformados por la renovación de nuestra mente (Romanos capítulo 12 verso 2). La verdadera iglesia de Cristo debe mantenerse firme en su misión de amor, justicia, y verdad, sin comprometer sus valores ni ser arrastrada por los vientos de la política o las corrientes de este mundo.

\”Así que, hermanos, no os canséis de hacer el bien\” (Gálatas capítulo 6 verso 9), y no olvidemos lo que nuestro Señor dijo: \”Nadie puede servir a dos señores… No podéis servir a Dios y a las riquezas\” (Mateo capítulo 6 verso 24). Que el Señor nos ayude a mantener nuestra fe íntegra y nuestra misión clara en estos tiempos difíciles.