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La mención de los “siete espíritus de Dios” en la Biblia es un tema profundo, concentrado, principalmente, en el libro de Apocalipsis pero esparcido en toda la Escritura Divina. No se refiere a siete seres espirituales distintos, sino a una representación del Espíritu Santo en su plenitud, perfección y omnipresencia.

Para tratar este tema cuidadosamente y en el contexto debido, vayamos primeramente a 1 Timoteo 4:16, un pasaje en el que las Escrituras nos dan una advertencia fundamental: «Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren».

Dicho de otra manera, nuestra salvación se sostiene sobre dos pilares básicos: el cuidado de uno mismo y el cuidado de la doctrina.
De esto también habla el apóstol Pablo en Gálatas 1, donde nos advierte que tengamos cuidado con quienes vienen predicando «un evangelio diferente», el cual es anatema —es decir, maldito—.

Entendiendo esto, procedamos ahora a nuestro tema de hoy: «Los siete espíritus de Dios».

El Contexto Bíblico

Apocalipsis 1:4-5: “Gracia y paz a vosotros… de parte de los siete espíritus que están delante de su trono, y de parte de Jesucristo…” Aquí se presenta a los siete espíritus, el que es, el que era y el que ha de venir y a Jesucristo (la manifestación en carne de Dios).

Apocalipsis 3:1: Cristo se presenta como el que “Escribe al ángel de la iglesia en Sardis: El que tiene los siete espíritus de Dios, y las siete estrellas, dice esto”.

Apocalipsis 4:5: “Del trono salían relámpagos, truenos y voces; y delante del trono ardían siete lámparas de fuego, que son los siete espíritus de Dios”.

Apocalipsis 5:6: El Cordero (Cristo) tiene “siete ojos, que son los siete espíritus de Dios enviados por toda la tierra”.

Isaias 11:1-2: Saldrá una vara del tronco de Isaí, y un vástago retoñará de sus raíces. Y reposará sobre él el Espíritu de Jehová; espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová.

Interpretaciones Teológicas

La clave está en el número siete, que en la Biblia simboliza totalidad, completitud, perfección (como los siete días de la creación). “Y vio Dios que todo lo que había creado era bueno y descansó Dios en el séptimo día”.

La Plenitud del Espíritu Santo: Los “siete espíritus” representan al único y verdadero Espíritu Santo del Señor en la totalidad de sus ministerios y operaciones. No son siete seres separados, sino una forma de describir su acción perfecta y multifacética en el mundo. Esto se apoya en: – Isaías 11:2: Este pasaje mesiánico describe al “Espíritu de Jehová” que reposará sobre el Mesías, detallando siete aspectos de su plenitud (aunque no siete espíritus separados):


1. Espíritu de Jehová (Señor)
2. Espíritu de sabiduría
3. Espíritu de inteligencia
4. Espíritu de consejo
5. Espíritu de poder
6. Espíritu de conocimiento
7. Espíritu de temor de Jehová.

Profundización: Los Siete Espíritus como Plenitud del Espíritu Santo

La Conexión Fundamental: Isaías 11:2 y la Cristología del Espíritu

El pasaje de Isaías 11:1-5 es crucial para entender el desarrollo teológico de esta doctrina. Este texto mesiánico presenta al vástago de Isaí (el Mesías davídico: Jesús el Señor) sobre quien reposará el Espíritu de Yahvé de manera septiforme. 

Los Siete Espíritus de Dios: Significado, Operación y la Iglesia Fragmentada

Profundización en el Significado y Operación de los Siete Espíritus

Los “siete espíritus” mencionados en Apocalipsis (1:4; 3:1; 4:5; 5:6) no son siete seres espirituales distintos, sino una representación simbólica de la plenitud del Espíritu Santo en su operación perfecta y completa. El número siete en las Escrituras representa totalidad, perfección divina y completitud.

Desglose de cada aspecto según Isaías 11:2:

1. Espíritu de Jehová (Señor): La fuente y soberanía del Espíritu. Es el Espíritu en su esencia misma, vinculado directamente a la persona de Dios. Opera estableciendo la presencia y señorío absoluto de Dios sobre toda situación.

2. Espíritu de Sabiduría: Capacidad de discernir el propósito último y los principios eternos de Dios. No es mero conocimiento, sino habilidad para aplicar la verdad divina a la complejidad de la existencia. Opera en decisiones que reflejan la mente de Cristo.

3. Espíritu de Inteligencia: Capacidad de entender la verdad revelada y penetrar en el significado profundo de las cosas espirituales. Opera en la comprensión de las Escrituras, los tiempos y los designios divinos.

4. Espíritu de Consejo: Capacidad de guiar, dirigir y aconsejar según la voluntad específica de Dios para situaciones particulares. Opera en dirección práctica, discernimiento de caminos y resolución de dilemas.

5. Espíritu de Poder (Fortaleza): Fuerza sobrenatural para cumplir la voluntad de Dios, enfrentar oposición y perseverar. No es fuerza humana, sino la dunamis (el Poder) de Dios que se perfecciona en la debilidad. Opera en sanidad, liberación, perseverancia y testimonio valiente.

6. Espíritu de Conocimiento: Capacidad de conocer a Dios mismo y su naturaleza íntima. Es conocimiento experiencial y relacional. Opera en la comunión íntima con Dios y reconocimiento de su carácter.

7. Espíritu de Temor de Jehová: Reverencia sagrada, awe y sumisión absoluta ante la santidad de Dios. Opera como fundamento de la vida espiritual, manteniendo el orden correcto entre el Creador y la criatura.

La Iglesia Primitiva: Modelo de Operación Integrada

La Iglesia del libro de los Hechos manifestó todos estos aspectos en armonía, a diferencia de la iglesia de hoy, de ahi el exito profundo de la Iglesia Primitiva que en los primeros 30 años conquistó el mundo de la época:

  • Pentecostés (Hechos 2): Mostró simultáneamente poder (lenguas, milagros), sabiduría e inteligencia (predicación que comprendía las Escrituras mesiánicas), consejo (instrucciones específicas), conocimiento de Dios revelado en Cristo, y temor del Señor (reverencia ante lo sobrenatural).
  • Decisiones colectivas (Hechos 6; 15): Manifestaron consejo (discernimiento práctico), sabiduría (solución duradera), e inteligencia (entendimiento del panorama completo).
  • Ministerio apostólico: Pablo combinaba poder (milagros) con sabiduría (teología profunda) y conocimiento (relación íntima con Cristo). Pedro mostraba temor del Señor (Hechos 5:11) junto con consejo (Hechos 8:20-23).

La clave: La iglesia primitiva operaba desde una unidad orgánica donde el Espíritu gobernaba la iglesia como un cuerpo integrado, no como individuos aislados. Cada don y operación del Espíritu encontraba su lugar en el todo.

La Iglesia Fragmentada Hoy: Cojera Espiritual

La iglesia contemporánea sufre de fragmentación carismática lo que explica la apostasia de hoy en donde:

  • Iglesias carismáticas/pentecostales enfatizan el Espíritu de Poder (milagros, sanidad, manifestaciones) pero a menudo carecen del Espíritu de Sabiduría e Inteligencia (profundidad teológica, discernimiento bíblico), resultando en espectáculo sin sustancia.
  • Iglesias tradicionales/reformadas enfatizan el Espíritu de Sabiduría e Inteligencia (doctrina sólida, estudio) pero a menudo carecen del Espíritu de Poder (expectativa sobrenatural, milagros), resultando en ortodoxia sin dynamis.
  • Iglesias liberales/progresistas enfatizan el Espíritu de Consejo (aplicación social, relevancia) pero a menudo carecen del Espíritu de Temor de Jehová (reverencia ante la santidad, sumisión a la autoridad bíblica), resultando en acomodación al mundo.
  • Iglesias místicas/contemplativas enfatizan el Espíritu de Conocimiento (relación íntima) pero a menudo carecen del Espíritu de Consejo (aplicación práctica, dirección comunitaria), resultando en individualismo espiritual.

Resultado: Cada fragmento de la iglesia posee parte de la verdad pero no toda la verdad. Como el cuerpo descrito en 1 Corintios 12, cuando un miembro dice “no necesito a los otros”, todo el cuerpo sufre. La iglesia cojea porque no permite que el Espíritu completo (los 7 Espíritus de Dios que están frente a su Trono) se manifieste a través de su cuerpo completo.

Lo que se Necesita para que los Siete Espíritus nos Acompañen

A nivel individual:

  1. Humildad integral: Reconocer que necesitamos todos los aspectos del Espíritu de Dios, no solo nuestros preferidos.
  2. Sumisión completa al Señorío de Cristo (Espíritu de Jehová): Permitir que Él nos moldee en todas las áreas.
  3. Búsqueda intencional del equilibrio: Pedir específicamente los aspectos que menos nos atraen naturalmente.

A nivel congrgacional/eclesial:

  1. Restauración de la unidad del cuerpo de Cristo: Reconocer que ninguna tradición, denominación o movimiento tiene el monopolio del Espíritu Santo del Señor.
  2. Celebración de la diversidad de dones y expresiones: Crear espacios donde el místico y el práctico, el estudioso y el sanador, el contemplativo y el activista se validan mutuamente.
  3. Recuperación del concepto bíblico de iglesia como familia/comunidad espiritual: Donde hay espacio para todos los aspectos del Espíritu en relaciones de interdependencia.

A nivel práctico:

  1. Enseñanza balanceada: Predicar series completas sobre todos los aspectos del Espíritu, no solo los carismaticamente populares.
  2. Modelado de líderes completos: Líderes que busquen y modelen sabiduría y poder, conocimiento y consejo, inteligencia y temor del Señor.
  3. Prácticas litúrgicas que honren la plenitud: Adoración que incluya adoración reverente (temor), enseñanza profunda (sabiduría), práctica expectante (poder), y discernimiento colectivo (consejo).

Los siete espíritus nos acompañarán cuando la iglesia deje de ser un museo de fragmentos espirituales y se convierta nuevamente en el cuerpo integrado de Cristo, donde “la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo” se manifiesta a través de “la medida de la estatura de la plenitud de Cristo” (Efesios 1:23; 4:13). La unidad no es uniformidad, sino armonía de diversidades que reflejan la riqueza multifacética del único Espíritu de Dios.

Los Padres de la Iglesia, particularmente en el período patrístico, desarrollaron extensamente esta conexión:

Interpretación Patrística Clave

  • San Ireneo de Lyon (130-202 d.C.): En su obra Contra las herejías, interpreta los siete dones del Espíritu en Isaías 11:2 como la plenitud que el Verbo (Cristo) recibió sin medida. Para Ireneo, estos siete aspectos muestran cómo el Espíritu capacita completamente al Mesías para su obra redentora.
  • San Ambrosio de Milán (340-397 d.C.): En De Spiritu Sancto (Sobre el Espíritu Santo), argumenta que los “siete espíritus” de Apocalipsis corresponden a los siete dones de Isaías, enfatizando que es un mismo Espíritu que se manifiesta en plenitud de operaciones.
  • San Agustín de Hipona (354-430 d.C.): En sus Tratados sobre el Evangelio de Juan y La Ciudad de Dios, explica que el número siete simboliza la totalidad, y que el Espíritu Santo, siendo uno, obra con perfección septiforme en la Iglesia y en el mundo.

El Salto Hermenéutico: De Isaías a Apocalipsis

Los primeros cristianos, familiarizados con las Escrituras hebreas, vieron en la descripción de Juan en Apocalipsis una actualización escatológica del Espíritu prometido al Mesías:

  • En Isaías: El Espíritu reposa sobre el Mesías venidero para gobernar con justicia.
  • En Apocalipsis: El Cordero ya inmolado y resucitado (Apoc. 5:6) posee los siete espíritus, indicando que la plenitud del Espíritu ahora pertenece al Cristo Resucitado y Exaltado, quien a su vez lo derrama sobre su Iglesia (Hechos 2:33).

La Estructura Simbólica de los Siete Aspectos

Una lectura detallada de Isaías 11:2 revela una estructura teológica intencional:

La Fuente y la Cumbre:

“Espíritu de Jehová” (1): El principio unificador, Dios mismo que es Santo (Hebreos 12) y es Espiritu (Juan 4:24).

“Temor de Jehová” (7): El fin o fruto de la relación con Dios (Proverbios 9:10).

Los Pares Complementarios:

Sabiduría (2) e Inteligencia (3):

Sabiduría (חָכְמָה – jokhmah): Capacidad práctica para aplicar el conocimiento.

Inteligencia (בִּינָה – binah): Discernimiento para comprender profundamente.

Juntas, representan la percepción espiritual completa.

Consejo (4) y Poder (5):

Consejo (עֵצָה – etzah): Dirección divina para tomar decisiones.

Poder (גְּבוּרָה – guevurá): Fortaleza para ejecutar la voluntad divina.

Representan la capacidad de gobernar y actuar efectivamente.

Conocimiento (6) y Temor de Jehová (7):

Conocimiento (דַּעַת – da’at): Conocimiento íntimo y relacional de Dios.

Temor de Jehová: Reverencia y sumisión ante su santidad.

Representan la relación correcta con Dios.

La Actualización en la Teología del Nuevo Testamento

El escritor de Apocalipsis (probablemente familiar con la exégesis rabínica y cristiana primitiva) transforma esta lista de atributos en símbolos vivos de la actividad del Espíritu:

  • De atributos a presencia activa: Lo que en Isaías son “dones” o “cualidades”, en Apocalipsis se convierten en la presencia dinámica del Espíritu ante el trono (lámparas) y en el Cordero (ojos).
  • De Mesías individual a Cristo cósmico: En Isaías, el Espíritu está sobre el rey mesiánico. En Apocalipsis, el Cordero posee los siete espíritus, indicando soberanía sobre el Espíritu que ahora actúa en toda la creación.
  • De gobierno terrenal a gobierno cósmico y universal: El Espíritu que capacita para juzgar con justicia (Isaías 11:3-5) ahora está involucrado en el juicio escatológico universal.

La Relación entre los Siete Espíritus de Dios y los Dones del Espíritu Santo: Marco Teológico Fundamental

Los Siete Espíritus representan la ESENCIA y CARÁCTER del Espíritu Santo en su plenitud operativa.

Los Dones del Espíritu son las MANIFESTACIONES y HERRAMIENTAS a través de las cuales esa esencia se expresa en la iglesia y el mundo.

Relación analógica:

  • Siete Espíritus = La fuente (el río en su plenitud)
  • Dones del Espíritu = Los canales por los que fluye el río

Conexiones Específicas entre cada Espíritu y los Dones

1. Espíritu de Jehová (Señorío)

  • Dones relacionados: Liderazgo, gobierno, apostolado
  • Conexión: Establece la autoridad y soberanía divina en la iglesia. El don de gobierno (Romanos 12:8) y el apostolado (1 Corintios 12:28) fluyen del reconocimiento del señorío de Cristo.

2. Espíritu de Sabiduría

  • Dones relacionados: Palabra de sabiduría, discernimiento de espíritus
  • Conexión: La sabiduría divina se manifiesta a través del don de palabra de sabiduría (1 Corintios 12:8), que da entendimiento sobrenatural para situaciones específicas, y el discernimiento que diferencia entre lo que viene de Dios, del hombre o de espíritus engañadores.

3. Espíritu de Inteligencia (Entendimiento)

  • Dones relacionados: Palabra de ciencia/conocimiento, interpretación de lenguas, enseñanza
  • Conexión: La inteligencia espiritual se expresa en el don de la palabra de ciencia (revelación de hechos o verdades específicas), la interpretación que da significado a lo espiritual, y el don de enseñanza que explica las verdades divinas.

4. Espíritu de Consejo

  • Dones relacionados: Profecía, exhortación, consejo
  • Conexión: El consejo divino se manifiesta a través del don de profecía (dirección específica), exhortación (Romanos 12:8) que anima y corrige, y consejo práctico sobrenatural.

5. Espíritu de Poder (Fortaleza)

  • Dones relacionados: Fe, dones de sanidades, milagros, diversos géneros de lenguas
  • Conexión: El poder divino se expresa tangiblemente a través de sanidades, milagros, y fe sobrenatural. El don de lenguas (1 Corintios 12:10) también manifiesta poder sobrenatural en oración y adoración.

6. Espíritu de Conocimiento (de Dios)

  • Dones relacionados: Sabiduría (nuevamente), enseñanza profunda, discernimiento espiritual
  • Conexión: El conocimiento íntimo de Dios se comparte a través de enseñanza revelada y discernimiento de su naturaleza. No es conocimiento intelectual, sino relacional que se imparte.

7. Espíritu de Temor de Jehová

  • Dones relacionados: Discernimiento de espíritus, administración, servicio
  • Conexión: El temor sano (reverencia) mantiene los dones en humildad y sumisión. El discernimiento protege contra abusos, y los dones de servicio y ayuda (1 Corintios 12:28) fluyen de reverencia hacia Dios y su pueblo.

La Relación Integral: Un Diagrama Teológico

LOS SIETE ESPÍRITUS (Isaías 11:2)

CARÁCTER/ESENCIA DEL ESPÍRITU SANTO

SE MANIFIESTA A TRAVÉS DE

LOS DONES (1 Corintios 12; Romanos 12; Efesios 4)

PARA EDIFICACIÓN DEL CUERPO DE CRISTO

QUE REFLEJA LA PLENITUD DE CRISTO (Efesios 4:13)

Ejemplo práctico: Cuando la iglesia enfrenta una crisis:

  • Espíritu de Sabiduría → activa palabra de sabiduría para entender el propósito divino
  • Espíritu de Consejo → activa profecía o palabra de conocimiento para dirección específica
  • Espíritu de Poder → activa fé o sanidades para resolver aspectos prácticos
  • Espíritu de Temor de Jehová → mantiene todo en humildad y orden

El Problema Actual: Dones Desconectados de los Siete Espíritus

La fragmentación moderna:

  1. Dones sin fundamento: Se buscan manifestaciones espectaculares (poder, milagros) desconectadas del Espíritu de Sabiduría y Consejo, resultando en exhibicionismo sin dirección divina.
  2. Dones sin carácter: Se ejercen dones de liderazgo o palabra sin el Espíritu de Temor de Jehová, resultando en abuso, autoritarismo y orgullo espiritual.
  3. Dones desbalanceados: Se enfatizan algunos dones (lenguas, profecía) mientras se ignoran otros (enseñanza, servicio), reflejando que solo algunos aspectos de los Siete Espíritus están operando.
  4. Dones sin comunión: Se ven como posesiones individuales en lugar de expresiones del Espíritu completo para la iglesia.

La Restauración Necesaria: Dones como Expresión de los Siete Espíritus

Principios para la iglesia:

  1. Todo don debe reflejar el carácter completo del Espíritu: Un don de milagros ejercido sin el Espíritu de Temor de Jehová se convierte en espectáculo. Un don de enseñanza sin el Espíritu de Poder se vuelve árido intelectualismo.
  2. Los dones operan en sinfonía, no en solitario: Así como los Siete Espíritus son una unidad, los dones deben funcionar integralmente. El don de profecía necesita el don de discernimiento. El don de sanidad necesita el don de fe.
  3. El fruto del Espíritu (Gálatas 5:22-23) es el contexto de los dones: Los dones sin el fruto son peligrosos. Los Siete Espíritus producen carácter cristiano que luego canaliza los dones apropiadamente.
  4. Cristo es el modelo: Jesús operó todos los aspectos de los Siete Espíritus y por tanto todos los dones en perfección. Él es nuestra referencia para el ejercicio balanceado.

La iglesia necesita recuperar la visión de que cada don espiritual es una expresión específica de la plenitud del Espíritu Santo, y que la madurez espiritual consiste precisamente en permitir que los Siete Espíritus se manifiesten a través de todos los dones, en amor y unidad, para la edificación del cuerpo completo de Cristo.

La Significación Teológica de la Septiformidad

La elección del número siete no es arbitraria sino cargada de significado:

a) Completitud de la revelación: Así como Dios completó la creación en siete días, el Espíritu completa la revelación y obra de Dios en el mundo.

b) Universalidad de la acción del Espíritu: Los siete ojos enviados por toda la tierra (Apoc. 5:6) sugieren que ninguna parte de la creación queda fuera de la vigilancia y acción del Espíritu.

c) Perfección del ministerio de Cristo: El Cordero posee la plenitud del Espíritu, indicando que su obra salvadora es perfecta y completa.

d) La Iglesia como recipiente: Los mensajes a las siete iglesias (Apoc. 2-3) son dados por Cristo que “tiene los siete espíritus”, sugiriendo que la Iglesia recibe ministerio del Espíritu en su plenitud.

Controversias y Desarrollo Doctrinal

  • Contra el modalismo: Algunos primeros grupos (como ciertos gnósticos) interpretaban literalmente “siete espíritus” como siete eones o seres divinos separados. La ortodoxia cristiana insistió en la unidad del Espíritu Santo contra estas divisiones.
  • Contra el subordinacionismo: La posición de los siete espíritus delante del trono y perteneciendo al Cordero afirma la divinidad y Unicidad del Espíritu de Dios.
  • El Concilio de Constantinopla (381 d.C.): Al formalizar la doctrina del Espíritu Santo como “Señor y dador de vida”, la Iglesia afirmó implícitamente la interpretación de los siete espíritus como el único Espíritu en plenitud de operaciones.

Implicaciones para la Espiritualidad Cristiana

La doctrina de los siete espíritus como plenitud del Espíritu Santo tiene consecuencias prácticas:

a) Para la vida de oración: Se invoca al Espíritu en su totalidad, no solo por dones particulares.

b) Para el discernimiento: La Iglesia busca la guía del Espíritu que posee sabiduría, inteligencia, consejo, conocimiento, etc., en perfección.

c) Para la misión: La Iglesia es enviada con el poder del mismo Espíritu que posee el Cordero exaltado.

d) Para la esperanza escatológica: La presencia de los siete espíritus ante el trono asegura que la historia avanza hacia su consumación bajo el gobierno perfecto del Espíritu.

La identificación de los “siete espíritus” de Apocalipsis con la plenitud del Espíritu Santo, basada en Isaías 11:2, representa uno de los desarrollos teológicos más ricos de la interpretación cristiana primitiva. No es una mera alegoría, sino una afirmación cristológica profunda: el mismo Espíritu que reposó en plenitud sobre el Mesías profetizado por Isaías ahora pertenece en plenitud al Cordero resucitado y actúa con perfección completa desde el trono celestial para llevar a cabo la redención cósmica por medio de Su Iglesia.

Esta doctrina sostiene que el Espíritu Santo no es una fuerza fragmentada o parcial, sino que su presencia y acción en la creación, la Iglesia y la historia abarcan todas las dimensiones con perfecta sabiduría, poder y conocimiento. La septiformidad, por tanto, no divide al Espíritu, sino que proclama la magnitud insondable de su persona y obra única.

Simbología de las Imágenes en Apocalipsis:

– Siete lámparas de fuego (Apoc. 4:5): Simbolizan la iluminación completa del Espíritu, que revela, purifica y da testimonio.

– Siete ojos del Cordero (Apoc. 5:6):

Simbolizan la omnisciencia y vigilancia perfecta del Espíritu, que escudriña toda la tierra y actúa en ella. Representan la presencia activa y observadora de Dios en toda la creación.

Su Función en Apocalipsis: Los siete espíritus están íntimamente ligados al trono de Dios y al Cordero. Indican que el Espíritu Santo es el agente ejecutivo de la voluntad divina en el juicio y la redención. Él es quien aplica la obra de Cristo y lleva a cabo los propósitos de Dios en la historia.

¿Por qué no son siete ángeles?

En Apocalipsis también se habla de “siete ángeles” (Apoc. 8:2, 15:1, etc.), pero estos son claramente distintos de los “siete espíritus”.

Los siete espíritus están delante del trono y pertenecen al Cordero, una posición que en el contexto judío y cristiano primitivo sugiere divinidad, no angelicalidad (los ángeles son criaturas, no se les adora y están alrededor del trono, no inherentemente delante de él de la misma manera).

Resumen y Significado Práctico

Qué es: Una representación simbólica y majestuosa del Espíritu Santo en su perfección, plenitud y poder ilimitado.

¿Qué significa? Perfección en su obra: El Espíritu no actúa de manera parcial; su revelación, convicción, consuelo y dones son completos y perfectos.

Omnipresencia y omnisciencia: Los “siete ojos” enfatizan que el Espíritu ve y está presente en toda la tierra, nada escapa a su conocimiento.

Unicidad de Dios: Los Siete Espíritus son la expresión plena, total y perfecta de Dios el Señor, mostrando la unicidad de Dios en la obra de redención y juicio.

Fuente de iluminación y juicio: Como lámparas de fuego, el Espíritu ilumina a la iglesia y consume la maldad.En conclusión, Cuando la Biblia habla de los “siete espíritus de Dios” (Apocalipsis 1:4-5), está utilizando un lenguaje profundo del libro de Apocalipsis para proclamar la naturaleza completa, poderosa y multifacética del Espíritu Santo, quien procede del trono de Dios y es poseído en plenitud por nuestro amado Señor Jesucristo (Mateo 28:18). Colosenses 2:8-10… “Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo. Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad, y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad.” Todo esto es para llevar a cabo en su totalidad el plan divino en la historia de la humanidad. Es una doctrina que enfatiza la supremacía, suficiencia y actividad total del Espíritu Santo de Dios en el mundo. Amén.

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